El mundo amarillo

Parece mentira que haya tardado tanto en leer El mundo amarillo, el primer libro de Albert Espinosa. Leí antes Si tú me dices ven, lo dejo todo… Pero dime ven, aprovechando que venía a Pamplona a presentarlo. De hecho, os dejo aquí una foto que me hice en su momento, con el libro y la dedicatoria.

Pero volvamos al tema. Es difícil determinar el género de El mundo amarillo. No es una novela, tampoco una mera biografía. Está cerca del género de la auto-ayuda, todo sea dicho. Vendría a ser una compilación de descubrimientos sobre la vida que hizo Albert en sus diez años en el hospital, y cómo éstos pueden aplicarse a la vida diaria de cualquier persona. Tiene, así, parte de biografía, de anécdotas de terceras personas y, sobre todo, de elaboración de la teoría de “los amarillos”.

La primera parte, como digo, habla de los 23 descubrimientos que hizo en el hospital. Cada uno va enlazado a una frase que le dijo alguien y a cómo lo ha demostrado con su experiencia. Os dejo aquí los que más me han gustado.

  1. Las pérdidas son positivas. La frase con la que lo resume es “yo no perdí una pierna, sino que gané un muñón”.
  2. Las energías que aparecen a los treinta minutos son las que solucionan el problema. Esto ya me llamó la atención cuando lo vi en Polseres vermelles, y sí me parece algo muy a tener en cuenta. Esperar treinta minutos a abrir un e-mail, ver las notas o cualquier cosa parecida. Ayuda a mentalizarse y a no juzgarlo todo a través de la emoción del momento.
  3. Haz cinco buenas preguntas al día. Albert propone anotar, durante el día, cinco dudas  o inquietudes que te surjan (simples o difíciles) y buscar qué persona puede responderlas.  Cuánto aprenderíamos si viviéramos tan inquietos!
  4. Cuando estás viviendo, deberías tener un historial vital, del mismo modo que en el hospital tienes un expediente de toda tu vida sanitaria. Lo que sugiere viene a ser parecido a un diario, pero centrándote en los momentos concretos (día, hora y lugar) en los que te has sentido feliz.
  5. Lo que más ocultas es lo que más muestra de ti, y cuando revelas tus secretos a alguien, te conviertes en una persona especial.
  6. No tengas miedo de ser la persona en la que te has convertido. Albert dice que las malas decisiones, dentro de un tiempo, serán buenas decisiones. Habla también de algo muy interesante: respeta a tu yo del pasado, que eligió esto y no aquello.
  7. Escúchate enfadado. Propone grabarse a uno mismo montando en cólera, despotricando contra todo. Después, escucharlo. Cuando veamos lo lamentable que somos haciendo eso, poco a poco dejaremos de enfadarnos por tonterías y, lo que es más importante, dejaremos de gritar así a otras personas. Sé de muchos a los que les sería útil.
  8. Lo difícil no es aceptar cómo eres, sino aceptar cómo es el resto de gente. Parte de una anécdota del hospital. Un niño, que había aprendido a no vomitar con la quimio, se molestaba al ver que el resto seguía vomitando. Parecía que el resto debiera seguir sus pasos. Sin embargo, fue razonable cuando empezó a enseñarles trucos para no vomitar más.

Los amarillos

Un amarillo es una persona especial en nuestra vida a la que acariciamos, abrazamos y con la que dormimos. Marca nuestra vida y no necesita tiempo ni mantenimiento. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad.

Esta es la definición final que da Albert. En realidad, la segunda mitad del libro se centra en armar esta teoría y añadirle de matices y aclaraciones. Me ha parecido interesante cómo habla Albert de “gente que te llama la atención por algo que no sabes explicar qué es“, como cruzarte con alguien por la calle e intuir que con él podrías sintonizar. Sin embargo, deja muy claro que un amarillo es más que un amigo pero “menos” que un amante (aunque pudieran coincidir). Es decir, no tiene connotaciones sexuales, sino que es alguien que te ayuda a mejorar o te cambia la vida de repente, y de quien no te entristece despedirte ni tienes que esforzarte por mantener el contacto. Con estas personas también insiste en que son importantes las caricias, los abrazos, todos esos gestos que te hacen sentir la calidez humana. Realmente, hay abrazos que a uno le cambian la vida.

Ya he escrito suficiente. Recomiendo mucho El mundo amarillo, pues me parece muy inspiradora la visión de Albert, un tipo que quiere exprimir la vida al máximo, que no quiere irse de aquí sin grandes respuestas. Merece la pena intentar entrar en su mundo y ver qué encuentras ahí dentro. Y ahora, a buscar a tus 23 amarillos!

Si crees en los sueños, ellos se crearán

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2 respuestas a El mundo amarillo

  1. MªAntonia Sarrias dijo:

    Me parecen propuestas muy interesantes y el título, muy sugestivo

  2. María dijo:

    Muy buena entrada ranitssss!!

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