Las aventuras de Tom Bombadil

Os aconsejo leer mi pequeño comentario escuchando esta canción que alguien se ha tomado la molestia de hacer. Me pareció tremendamente divertida.

Cuando me encontré Las aventuras de Tom Bombadil en el Civivox de Iturrama (Pamplona), enseguida caí en la cuenta de que tenía que leerlo. Y esta convicción creció cuando lo abrí y vi que constaba de alegres poemas escritos en inglés y traducidos al español. Con lo fan que me he vuelto de hacer columnas traduciendo de un idioma a otro, lo cogí sin pensarlo dos veces; hay que mejorar un poco el inglés.

Las aventuras de Tom Bombadil, escrito por el mismo Tolkien, consta de unos 16 poemas, algunos acerca de Tom Bombadil, otros con pequeñas fábulas utilizando otros seres o animales. A juzgar por el epílogo, cada poema tiene numerosas curiosidades, ya sea por versos sacados de otro libro de Tolkien, porque contienen unas estrofas que canta Frodo en El Señor de los Anillos, etc. Además, en este epílogo se hace alguna explicación de la métrica y el sistema de rimas que, todo sea dicho, es bastante impecable y admirable, incluso para alguien cuyo inglés cojea bastante.

Algunos cuentos me llamaron especialmente la atención. Por ejemplo, el XIV, El tesoro, que habla de todas las riquezas que los Elfos dejaron encerradas en oscuras cuevas para que nadie hallara, antes de morir. El tesoro es descubierto por un solitario enano de la cueva, que, como Gollum en la famosa trilogía, enseguida se queda apegado a ellas, hasta que un dragón le calcina y le roba el tesoro. Después es un guerrero el que vence al dragón. Al final, el rey de éste también es derrotado. Y el tesoro sigue abandonado en un lugar oscuro mientras “los Elfos duermen” y han muerto todos aquellos que lo poseyeron con codicia. Como vemos, termina con una enseñanza muy moralizante.

También el VII, Periwinckle. Habla, en primer lugar, de un troll que viaja a la ciudad para intentar integrarse y hacer algún amigo. Sin embargo, por su horrendo aspecto, todo el mundo huye despavorido y lo rechaza -cosa que me recordó a famosas fábulas recopiladas jocosamente en Shrek-. Sólo hay una persona que no le rechaza: Periwinckle. Así que el troll le invita a su casa a tomar el té, y Periwinckle se sorprende de la gran habilidad del troll en la cocina: delicioso té con pastas y demás manjares. Así que el joven regresa contento, y todo el mundo le pregunta por qué. Cuando averiguan que había estado en casa del troll, todos quieren apuntarse, pero el troll les dice que se vayan, que no piensa cocinar para todos. Periwinckle se va convirtiendo en un gran pastelero, y llegará a ser legendario en la ciudad. Sin embargo, ninguno de sus manjares es tan rico como eran los del troll. Inteligente metáfora de la cultura de la apariencia.

Os dejo un enlace que he encontrado con el libro (en español, con lo que pierde bastante). Recomendado para quien quiera pasar un rato de dulce lectura y entrar en un mundo tan fantástico como la misma Comarca de los hobbits.

Tom Bombadil

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