10 canciones que son parte de mí

Hoy me he propuesto el pequeño ejercicio de enumerar 10 canciones que, por el motivo que sea, puedo decir que forman parte de mí. He titulado el post así, pero bien podría haberlo titulado Las 10 canciones que me han marcado, 10 canciones que me llevaría a una isla desierta o cualquier otra sutileza, ya nos entendemos. Obviamente, voy a explicar el porqué de cada una de ellas. Será difícil dejarme tantas en el tintero, pero vamos a intentar ser justos en la medida de lo posible. Así que… ¡Empezamos!

10. La merda se’ns menja (Els Amics de les Arts)

Es de las primeras que me llamaron la atención de este gran grupo al que hoy tengo tanto cariño. Habla de una historia de amor a primera vista, amor imposible que pide a gritos ser realizado pero que no puede ir más allá de una ilusión. Tengo que admitir que el toque del amor en la Barcelona subterránea me inspiró para una canción que espero hacer pública pronto, cuyo título provisional es Bitllet senzill en va. Además, Els Amics se tomaron la molestia de hacer un Bed & Video explicando cómo tocarla con la guitarra; no sabría contar las veces que la he tocado, o que la cantamos con mis amigos de Barcelona. Una canción muy original por sus cambios de ritmo en las estrofas y su estribillo “laralai, laralai”. Si queréis, la tenéis traducida en Cataloterapia. También aconsejo un concierto en el Palau de la Música, en el que el público tuvo que cantar el estribillo final. A partir del 7:00 pone la piel de gallina.

9. Till the end of time (DeVotchKa)

Se trata de una canción alegre y de letra preciosa del grupo ruso DeVotchKa. Conocí este grupo -como tanta otra gente- por la película Little Miss Sunshine, entrañable comedia familiar americana a la que le ponen la banda sonora. De este grupo, debo decir que me encanta cómo introducen el silbido como un instrumento más. Sin ir más lejos, en el inicio de esta misma canción. Destacan por su uso de trompetas y otros instrumentos de viento, además de otros de percusión. También me encanta How it ends, pero ésta tiene un especial valor, pues es una que a mis hermanas y a mí nos encanta, y la utilicé en un vídeo con fotos que le hice a mi hermana mayor cuando se casó. La verdad es que es una pieza impresionante, muy a lo “road movie”, como tantas del grupo!

8. Tots els homes d’Escòcia (Els Amics de les Arts)

Me ha costado descartar otras, como Louisiana o els camps de cotó o L’arquitecte, pero ésta tenía que ponerla por narices. Hice un post al respecto hace tiempo, así que no me extenderé mucho. Sencillamente, es una de las canciones emblema de nuestra ‘Compagnia’ de Barcelona, por cómo consigue rescatar un instante de belleza en medio de una situación insólita e incómoda: un tugurio escocés de abuelos moribundos. Además, el principio de “En Matteo diu…” es genial. Si tengo que elegir dos de Els Amics, son ésta y la del número 10.

7. La canzone degli occhi e del cuore (Claudio Chieffo)

Si tenía que escoger una del cantautor italiano Claudio Chieffo, es ésta. Tanto por la melodía como por la letra, es una canción que me atrapó desde el principio. He dudado entre ésta y Canzone per te, cuya letra me parece más arrolladora y más directa al “yo”, pero he decidido quedarme con La canzone degli occhi e del cuore, porque la conocía desde mucho antes y escucharla me sigue evocando a Italia, a las montañas y a tantos lugares y momentos a los que quiero. Si os fijáis en la letra, es una canción que habla de los ojos, a través de los cuales se entiende cuándo uno ha sido perdonado, y del corazón, en el estribillo, como un pequeño mezquino que se atreve a buscar incesantemente el infinito.

6. The town I loved so well (Phil Coulter, interpretada por The Dubliners)

A esta balada también le dediqué un post del blog hace tiempo. Es una canción dedicada a la ciudad de Derry y a todo lo que sufrió en los ’60 por el conflicto político con Gran Bretaña. Recuerdo que la descrubí en el verano de 2012, y no sé cuántas veces la escuché y la toqué con la guitarra. Por eso me recuerda tanto a ese período, en el que empecé a apreciar que muchas cosas nunca volverían a ser como antes. Me parece un grito de dolor mucho más maduro que el “quejiquismo” que tanto se respira en España por cuestiones mucho menos importantes. La canción llega a su clímax en la última estrofa, con la que me quedo: “Porque lo hecho, hecho está, y lo que se ha ganado, ganado está, y lo que se ha perdido, se ha perdido y se ha ido para siempre. Sólo puedo rezar por un día brillante y nuevo en la ciudad que tanto amé“.

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5. Hurt (Nine Inch Nails, interpretada por Johnny Cash)

Lo que hizo Cash fue un rescate en toda regla. La canción original es tan horrible que no os quiero dañar poniendo un link -ya es mucho que me moleste en mencionar al grupo en el título-, pero la letra era increíble y Cash acertó adoptándola. Además, este videoclip ganó Grammy en su día. Es sublime la voz del cantante en esta interpretación, así como la sencillez musical: una guitarra sola al principio (acordes sencillos: C – D – Am) y acompañamiento implacable de piano a medida que avanza la canción. Habla del dolor de un hombre que, a un cierto punto de su vida, se da cuenta que todo lo que ha hecho mal no tiene vuelta atrás. Siente que lo ha perdido todo, y sólo suspira pensando en qué haría si pudiera volver a empezar de cero. Arrepentimiento y dolor. Aún estamos a tiempo de evitarlos.

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4. Caic (Gerard Quintana)

Os dejo el enlace a Cataloterapia, por si la queréis oír traducida. El cantante de Sopa de Cabra hizo esta perla que yo no conocería hasta que sonó en el episodio número 13 de Polseres vermelles. Tengo que admitir que me gusta mucho más la primera mitad, en la que predominan solamente la voz y el piano. Es una canción algo “pesimista”, pero creo que todos tenemos la experiencia de sentir que caes en el vacío, que ya no te llegan las fuerzas, que todo es efímero y que al final no sabes muy bien con qué te quedas.

3. Heart of Gold (Neil Young, interpretada por Johnny Cash)

Para variar, hice un post en su día explicando por qué me gusta tanto. Aún así, esta vez quiero hacer justicia y decir que dudaba entre poner esta versión o la original de Neil Young. Pero he elegido la de Cash por ser a través de él por donde la conocí, al final. Esta canción forma tanto parte de mí, además de por su música tan cómoda de cantar y de tocar con guitarra, por su letra. Yo también busco constantemente un corazón de oro. Además, en dos sentidos, como interpreto que también podía querer decir Neil Young. Por una parte, un corazón “mío” de oro, lo que en otros términos sería una “conversión”. Por otro lado, la búsqueda de otro “corazón de oro”, que te salve y te acompañe el resto de tu vida.

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2. Aniversari (Manel)

Ésta también la tenéis en Cataloterapia. Podéis echar un vistazo al videoclip que hicieron, con un estilo muy del ‘Cluedo’. Todavía recuerdo cómo me emocionó la primera vez que me detuve a leer la letra. La melodía infantil-fantástica y la letra tierna y soñadora comulgan perfectamente en Aniversari. En el cumpleaños de la chica, el protagonista es quien realmente tiene un deseo; entrar en la cabeza de ella y conocer qué mundo fantástico es el que ella desea. Otra canción de amor imposible, de nostalgia y de belleza elevado a un exponente que pone a Manel en un listón muy digno. Esta canción me ha acompañado en algunos momentos importantes. La aprendí enseguida en guitarra, con esas tres únicas cuerdas que suenan en la primera estrofa. En verano, recuerdo que la cantamos por el cumpleaños de una gran amiga de Barcelona. Después, en un concierto, el 18 de noviembre de 2011, en Pamplona. No me importa confesar que es la única vez que he llorado de emoción en medio de un concierto, pero la verdad es que, tras tantos meses de hacerla mía, tener al grupo delante interpretando Aniversari para mí, no tuvo precio. Gràcies, Manel!

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1. Fields of Athenry (Pete St. John, interpretada por Paddy Reilly)

En este post explico cuándo la conocí, y comento un poco sobre qué habla esta preciosidad de canción. Tampoco podría enumerar cuántas veces la he escuchado, tocado y cantado, pero si recuerdo momentos muy especiales en los que lo hice. En lo alto de la montaña del Tibidabo, viendo Barcelona y el Vallès a mis pies. Mi primer día en Pamplona, tras pasar algunos días en Italia, muy angustiado por todo el año que me venía encima. Y tantísimas otras veces. Espero poder visitar esas tierras irlandesas tarde o temprano.

Joan Dausà me propuso, en una entrevista que le hicimos estas Navidades, que hiciera el ejercicio de las 10 canciones que más me han marcado. Me aseguró que la mayoría serían tristes o melancólicas. Aunque me he dejado muchas en el tintero, parece que no iba mal encaminado! ¿Cuáles han sido las vuestras y por qué? Me gustaría reunir algunas en otro post!

Un saludo.

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