El Metro es como la vida

Quería compartir con vosotros el cortometraje que presentamos para el concurso Subtravelling: Roda a TMB. Los requisitos eran los siguientes: 3 minutos máximo, grabar con dispositivo móvil, grabar en el TMB. Después había otros requisitos como no fomentar el comportamiento incívico o el astuto “aunque sólo bajes al Metro para grabar, has de pagar el ticket”. El 22 de noviembre se sabrá el ganador del premio, un iPad Mini. ¡A ver si hay suerte! Podéis activar los subtítulos en castellano.

La verdad es que el proyecto fue una Odisea. Escribí el guion con bastante tiempo. Dicen que los guionistas más amateur escriben mucho acerca de lo que les pasa, o de lo que tienen en la cabeza en ese momento. Pues algo así me pasó a mí también. Quería enfatizar en la idea del amor como algo que hay que esperar, pacientemente, en un andén. El andén de un corazón inquieto que busca, busca, busca. Y porque “las ocasiones, en la vida, nunca sabemos cuánto tardarán”. Además, se me ocurrió lo del mapa, por lo gráfico que era que Emili me mostrara un mapa y me lo quedara después yo en la mano, como una especie de guía para la vida. Tampoco puedo negar que la fórmula persona-mayor-misteriosa dialogando con joven-incrédulo-quedespuéscambia ya la había utilizado anteriormente, creo que inspirado, sobre todo, en las escenas de Matrix en las que Neo y el Oráculo discuten, desafiantes.

El primer día de rodaje fue un domingo, tres días antes del día límite de entrega. La verdad es que fue bastante caótico. Estuvimos cerca de dos horas Emili, al que enredamos a última hora para que se animara a actuar y pese a todo accedió con un sonrisa, Albert y yo. En un alarde de ingenuidad, llevamos la grabadora Tascam para grabar el sonido en directo… Pérdida de tiempo absoluta: el ruido era infernal y pasaban trenes cada tres minutos. Así que, con mucha paciencia, intentamos aprovechar los ratos en que pasaban trenes para grabar recursos del propio tren, el mapa, etc. Fue bastante cansado, la verdad. Y no fue el único día de rodaje, pues tuvimos que volver a grabar sonido ambiente, a grabar algunas reacciones mías, a grabar a mi hermana, mi cuñado (¡y mi sobrino!) y mi madre en el andén, hacer los recursos de la gente en el Metro… Y horas y horas editando.

El sonido, como he dicho, tuvo que ser íntegramente doblado. Tanto los sonidos como los diálogos, y gracias a eso el corto funciona un poco, pues ya dicen que un mal sonido se puede cargar cualquier pieza, y más un corto amateur. O sea, un buen rato con Emili delante del ordenador repitiendo los diálogos, después yo, al día siguiente, recién levantado.

Quizás la anécdota más destacable será la última noche. La noche antes de la entrega. Cogí el pijama y me fui a casa de Albert, a Sant Cugat, pues en doce horas el vídeo tenía que estar online. Así, con mucha filosofía, fuimos editando, descargándonos algunos sonidos, empalmando el audio doblado con la imagen, eligiendo una música libre de derechos… Hasta las 6:30 de la mañana. Colgamos el vídeo, dormimos un par de horas, y a afrontar el día con la sensación de que había merecido la pena.

De repente, alargaron el plazo de entrega un par de semanas. Como quien no quiere la cosa.

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  1. Pingback: Corto finalista de “Subtravelling” | Josepmaria Anglès

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