“Mala sang”, de Sopa de Cabra

Gerard Quintana, el cantante del famoso grupo catalán Sopa de Cabra, es sin duda uno de los mejores poetas que hemos tenido en nuestro pequeño país en los últimos años. Hace poco volví a escuchar esta canción, que ya había compartido hace años en Cataloterapia, sin embargo he encontrado una versión mucho más potente, que es la que comparto abajo.

El título, a priori, puede chocar. ¿Mala sangre? Creo que he encontrado el sentido del último párrafo. El cantante ha sufrido los dolores del amor, de la soledad y el abandono. Ha dejado que sus lágrimas ahogaran su maldito orgullo. Y, tras esta noche oscura, el cantante se promete que nunca tendrá mala sangre, que no dejará que esto deje venenosa mella en su corazón, no quiere vivir menos intensamente el futuro por culpa de la mala experiencia del pasado. No quiere que nada le deje con mala sangre. La canción, así, es un grito melancólico consciente de la esperanza que hay al final del túnel.

Esto, elevado a cinco millones, me ha recordado mucho al último libro que he leído con enorme atención, Más fuerte que el odio, del gran Tim Guénard. Vibrante. Humano. Recomendadísimo. Uno de los libros que habla mejor de la vida. No pretende ser un alarde de intelectualidad ni de “estilo de vida”: es un testimonio.

Os dejo con la canción y la acostumbrada traducción al castellano. Un abrazo a todos.

Mala sangre

La noche me rodea, las luces se me vuelven oscuras.
Escribo en las paredes, me alejo de las cosas.
La vida está fuera, la luna está vacía y nueva,
bajo mis pies hace frío; no hay flores, sólo sombras.

Sé que te vas, que no estás sola.
Sé que no te queda nada para mí.
Me da absolutamente igual
si no me perdonas
que sea tal y como soy,
que me sienta así por ti.

Fue tan fácil, y hoy todo se me complica.
No quiero estar vencido,
cansado o decepcionado.
Mi historia
parece la de otro hombre;
sólo espejos rotos,
sólo imágenes torcidas.

La noche se acaba
y al empezar el día
me siento en el fondo de un pozo,
el corazón desierto…
El sol me ciega,
pero aun así
yo me veo aquí, solo,
tan solo como un pájaro
que va detrás del viento.

Se me han cerrado las puertas
y ya no me queda nada que decir.
Sé que ahora estás lejos,
que no estás sola,
que se ha terminado el juego
y el que ha perdido soy yo.

La noche se acaba
y otro día me siento en el fondo de un pozo,
el corazón desierto…
El sol me ciega,
pero aun así yo me veo aquí, solo,
tan solo como un pájaro
que va buscando el viento.

Se acabará la noche algún día, sí.
Se acabará la noche y no tendré,
no, no, jamás,
mala sangre, mala sangre,
no tendré mala sangre…

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