“Old man”, de Neil Young: el drama de hacerse mayor

Quería terminar la semana compartiendo una canción que descubrí hace mucho y que voy entendiendo poco a poco. Es una de esas canciones que uno descubre de casualidad, le gusta cómo suena, se encariña, mira la letra, le gusta aun más, trata -con poco éxito- de tocarla con la guitarra y tiene ganas de saberla tocar bien algun día. Se trata de Old man, del gran Neil Young, grabada en febrero de 1971, en el teatro de la BBC de Londres.

Últimamente he pensado bastante en el hecho de hacerse mayor. Acabo de graduarme y poco a poco va llegando el temido momento: adentrarse en el mundo adulto. Ya no hay vuelta atrás, amigos. Podemos tratar de posponerlo unos meses, o unos años, pero ahí está, a la vuelta de la esquina. Casi es mejor asimilarlo cuanto antes que tratar de torearlo.

He tenido la oportunidad de pasar horas y horas trabajando con personas bastante mayores que yo (con mis 22 años envidiablemente bien llevados, ya sabéis). Mayores y distintas, muy distintas. Tanto geográficamente, como cultural o socialmente. A veces es inevitable sentirse extraño cuando la gente que te rodea es tan distinta. Cuesta entenderlos y hacerte entender. Sin embargo, poco a poco uno va intuyendo que en lo verdaderamente importante no somos nada distintos. En absoluto. De hecho, somos rabiosamente parecidos. Y por eso me ha interesado tanto esta canción.

“Hombre viejo, fíjate en mi vida, me parezco mucho a ti”. Puede sonar a persona amargada o poco jovial, pero no sería justo juzgarlo así. Vas desmitificando a los mayores a medida que te acercas a ellos. No son infalibles, ni intocables, ni desalmados aunque a veces traten de hacerse los cínicos. Son el mismo deseo de ser feliz que eres tú. El mismo que has sido desde que naciste. Y poco a poco has de ir eligiendo qué tipo de adulto quieres ser. Porque es muy posible que el modo de vida que elijas ahora vaya a ser el que te acompañe el resto de tu vida.

No sé qué opinaréis vosotros de esta canción, pero a mí me parece demoledor que un hombre decida gritar -y no insinuar o dar a entender- sobre un escenario: “necesito que alguien me ame a lo largo de todo el día“. Creo que esta frase, tan sencilla, tan sincera, resume mucho mejor qué es el hombre que muchas otras que están de moda por ser mucho más rimbombantes. Os dejo con la canción, espero que la disfrutéis.

Hombre viejo

Hombre viejo, fíjate en mi vida,
me parezco mucho a como eras tú.
Hombre viejo, fíjate en mi vida,
me parezco mucho a como eras tú.

Hombre viejo, mira mi vida,
veinticuatro años y quedan mucho más.
Vivo solo en un paraíso
y eso me hace pensar en dos.

Amor perdido, qué gran coste,
dame cosas que no se pierdan.
Como una moneda que no se tirará,
rodando a casa contigo.

Hombre viejo, echa un vistazo a mi vida,
soy muy parecido a ti.
Necesito que alguien que me ame
a lo largo de todo el día.
Ah, una mirada en mis ojos
y verás que eso es cierto.

Canciones de cuna, miraos a los ojos,
corriendo por la misma vieja ciudad.
No significan mucho para mí,
pero sí significan mucho para ti.

He sido el primero y el último
en ver cómo el tiempo se ha esfumado.
Pero al final estoy solo,
rodando a casa contigo.

Hombre viejo, echa un vistazo a mi vida,
soy muy parecido a ti.
Necesito que alguien que me ame
a lo largo de todo el día.
Ah, una mirada en mis ojos
y verás que eso es cierto.

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