Mensaje en una botella para mi suegra

Relato escrito para la II Edición del Relato Breve de turismodevino.com

– No puedo dormir.

– ¿Qué te pasa?

Encendí el flexo de la mesita de noche. Me incorporé.

– Dime cielo, ¿qué te pasa?

– Maite… Ya llevamos casi un año casados… Agradezco que me quieras tanto, pero no entiendo cómo todavía no…

Suspiré. Mi mujer me miraba con absoluta incomprensión.

– ¿Recuerdas la nota que te escribí una semana antes de la boda?

– Cariño, claro que me acuerdo… Era una poesía preciosa. ¿Qué pasa con eso ahora?

– No, esa no. La que te escribí justo después.

Mi mujer se quedó perpleja.

– Sí mujer, la de mi…

Maite no se inmutó. “Mierda”, pensé.

Empecé a remontarme mentalmente a aquel día. El día en el que decidí confesarle a mi futura esposa mis más siniestros secretos.

Fue en la bodega de sus padres, en Tafalla. Una tarde tranquila, después de almorzar. Yo había bebido bastante y me lancé a escribir con bolígrafo y papel. Y cuando terminé de escribir…

No, espera. No terminé. Alguien me interrumpió. Empecé a escuchar pasos. Me puse nervioso y, por si acaso, tiré el mensaje a una papelera. Sí, hice así, estaba seguro… A una papelera. Lo había olvidado. Sí, fue eso. Menos mal.

– Nada, cariño, perdona.

Apagué la luz y Maite se volvió a dormir. No fue más que un mal presentimiento. Por suerte, nadie había leído la nota. Yo seguía a salvo. Quizás no se hubiera celebrado nuestra boda. Al fin y al cabo… ¿Quién iba a querer casarse con un hombre con tan perversas intenciones respecto a sus futuros suegros?

Para mí era importante heredar la bodega de Tafalla cuanto antes. Al precio que fuera. Al precio de la vida de su suegra. Y, en mi embriaguez, tal cual se lo propuse a Maite en esa nota. Tal cual le decía que tarde o temprano debería elegir: sus padres o yo. Fue una locura. Yo iba bebido. Suerte de la papelera.

Al día siguiente, Maite trabajaba en el escritorio. Yo estaba deleitándome con un vino de Navarra cuando sonó el teléfono. Me pasó el inalámbrico y me dijo:

– Es mi madre. Dice que ha encontrado una botella con un mensaje tuyo…

Tragué saliva y me acerqué al auricular.

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