Yo tocaba el violín en Auschwitz

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En cada plataforma de estas literas, sobre una superficie de roñosa madera, dormían seis o siete personas, la mayoría de ellas de religión judía. Personas condenadas a trabajar, con la muerte a la vuelta de la esquina. Separados de sus familias y de sus vidas. Arrastradas hasta ahí a la fuerza o engañadas.

CAM00701Antes de abandonar Polonia, tuve la ocasión de visitar Auschwitz II. Me han dicho que Auschwitz I es todavía más impresionante, pues puedes ver, entre otras cosas, montañas de pelo. El pelo que les quitaban a las mujeres antes de ponerlas a trabajar.

En cualquier caso, la visita es tan sobrecogedora como recomendable. Todos hemos visto decenas de películas sobre la II Guerra Mundial y el holocausto, documentales, exposiciones, fotografías, pero pisar con las suelas de tus zapatos el mismo suelo que pisaron millones de víctimas, y muchos de sus verdugos, es algo difícil de digerir.

Hace unos meses tuve ocasión de visitar el Imperial War Museum, de Londres. Me metí de cabeza en una exposición sobre el holocausto: toneladas de documentos, maquetas, infografías. Ponía los pelos de punta. Al final, había vídeos con algunos testimonios de supervivientes. Una mujer se lamentaba: “parece que no hemos aprendido la lección“.

Es fácil escandalizarse de lo que ocurrió en Auschwitz. Sólo un cínico se quedaría indiferente, y sólo un perturbado trataría de justificar lo que ocurrió. Sin embargo, hay una canción que me parece que rescata una faceta de Auschwitz que solemos pasar por alto: el mal no ha desaparecido, y todos somos capaces de hacerlo. Si Dios quiere, nunca del mismo modo en el que lo hicieron los nazis, pero mira lo que está pasando en Gaza, o los cristianos perseguidos y tortuados en Iraq, o nuestra indiferencia ante el dolor de personas cercanas, y mira cuánto mal has sido capaz de hacer tú, tanto por acción como, sobre todo, por omisión.

Os dejo con la canción de Claudio Chieffo.

La nueva Auschwitz

Yo tocaba el violín en Auschwitz
mientras morían los otros judíos.
Yo tocaba el violín en Auschwitz
mientras mataban a mis hermanos. (x3)

Nos decían que tocáramos,
que tocáramos fuerte sin cesar
para cubrir el grito de la muerte,
que tocáramos fuerte sin cesar. (x3)

¡No es posible ser como ellos! (x2)

En el mundo nuevo
que hemos creado ahora
existe la miseria,
el odio y el pecado. (x3)

Ahora hemos vuelto a Auschwitz,
donde se ha hecho tanto mal,
pero no ha muerto el Mal en el mundo
y todos nosotros podemos hacerlo. (x3)

¡No es difícil ser como ellos! (x2)

Ahora toco el violín en el mundo
mientras mueren los nuevos judíos.
Ahora toco el violín en el mundo
mientras matan a mis hermanos. (x3)

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