“Jo competeixo”: Yo contra el mundo, éxito y solipsismo

BARCELONA 01 03 2016 PORTADA DEL NUEVO DISCO DE MANEL JO COMPETEIXOEsta entrada va a constar de dos partes. En primer lugar, un breve resumen a nivel musical, de mano de mi gran amigo Miguel Pardo Bachiller, actual colaborador de la Mondo sonoro.

En segundo lugar, el análisis que he realizado yo se centra casi exclusivamente en las letras (que siempre necesitan varias lecturas para comprenderse bien), con la traducción en castellano (que también podéis encontrar en la web del grupo). Como algunas son ambiguas, el análisis está totalmente abierto a comentarios, críticas y por tanto rectificaciones y mejoras. Al final del mismo, como siempre, tendréis la ocasión de votar vuestras tres canciones favoritas.

Sólo añadir que el disco lo podéis adquirir en iTunes.

¡Que lo disfrutéis!

Recorrido musical

Manel ha dado un paso al frente. El valeroso acto que ya se reconocía en Atletes, baixin de l’escenari (2013) por medio de cierta “experimentación” -guitarras, teclados, ritmos variados- se convierte en el ingrediente principal de Jo competeixo. Un salseo que personalmente me parece, salvo en excepciones, tremendamente acertado. El álbum viene producido (primer productor externo) por parte de Jake Aron, que ha trabajado con bandas del calibre de Grizzly Bear, tUnE yArDs o Chairlift, y que se hace notar desde el primer hasta el último segundo del largo.

Cuando lanzaron su debut en 2008, el sonido de Manel era directo, sencillo y poco trabajado (totalmente excusable en su simple y resultón folk). Ya en 2011 se notó una mejoría técnica, pero tanto entonces como en 2013 parecía que Guillem Gisbert y los suyos podían dar más de sí, que podían abrir su sonido. Aquí es donde Aron entra en escena, sin perder ni un ápice de melodiosidad, la banda catalana recoge un abanico de influencias modernas del campo alternativo de lo más variado y entretenido. Suenan los viejos Coldplay, suena cumbia electrónica a lo Bomba Estéreo, hay juegos rítmicos de lo más sugerentes, variaciones constantes y homenajes de lo más sorprendentes. La comparación más “accurate” que podríamos referenciar es el trabajo que hizo James Murphy con el cuarto álbum de Arcade Fire; Reflektor, en el que perpetrando la esencia de la superbanda canadiense, entraron a tocar sonidos que se habrían presentado implanteables años antes.

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Jo competeixo es el imprevisto constante. Ya en Les cosines el impacto es mayúsculo, es más, la apertura del álbum parece una provocación estratégica, pues estas guitarras eléctricas y pianos portentosos no vuelven a verse de la misma forma a lo largo del disco. Inmediatamente llega el toque orgánico y folklórico con las trompas y el ritmo latero de Cançó del dubte, con el pegadizo estribillo, y la posterior onírica parada con ecos de sintetizadores. Es a partir de aquí, en cuanto uno se ha liberado de prejuicios respecto al cambio de sonido, donde el álbum recupera automáticamente la accesibilidad y la diversión que caracterizan a Manel. La siguiente gran sorpresa llega en el tropicalismo comedido de La serotonina, que entre el beat latino y las guitarras caribeñas resulta tan desconcertante como bochornosamente pegadiza. Temptacions de Collserola es el tema de pop más clasicista que podemos encontrar en Jo competeixo, con la calma y la belleza de los últimos Vampire Weekend (que aparecen como influencia más veces en el disco) el templado corte se desarrolla sin sobresaltos pero con grandes momentos de delicadeza.

Este mismo pop aparece en las armonías vocales de L’espectre de Maria Antonieta, que sin embargo dan paso a una canción mucho más estimulante y moderna, además de breve y concisa. En BBVA es donde se empieza no sólo a aceptar la victoria dinámica de Manel, sino la musical. Una canción bellísima y con momentos tremendamente épicos, reminiscencias al new wave de los 80 (del que siempre hablan muy bien) y un tono trascendente que pocas veces nos han ofrecido en su discografía. De Sabotatge decir que dentro del tracklist funciona infinitas veces mejor que como single; su sonido veraniego y positivo aparece como agua de mayo para levantar una euforia festiva y bailable, que tiene pinta de ir a ser especialmente celebrada en directo. Y terminando con lo más relevante; la canción que da nombre al disco, una letra que repasa la búsqueda que siempre plantea Gisbert en sus letras y una tremenda combinación de varios de los mejores momentos musicales de Manel. Personalmente nunca habría esperado una canción tan larga y apasionante por parte de la banda catalana, 8 minutos de despedida, de recopilación y de celebración. Un gran minutaje con momentos tremendamente célebres y emocionales, hay tiempo para un rapeo/spokenword, vientos, guitarras épicas, fases corales tremendas… Seguramente uno de los mayores hitos de Manel, que no hace otra cosa que reivindicar, que por más o menos gustoso que pueda resultar el cambio, ahí sigue el talento y la capacidad de sorprender.

Miguel Pardo Bachiller

Análisis de las letras del disco

Como hice en su día con Atletes, baixin de l’escenari, os ofrezco mi análisis del nuevo disco de los Manel. Esta vez lo escribo en castellano, por razones meramente prácticas.

El tema de fondo se podría resumir en el precio del éxito, la carrera personal hacia un objetivo, casi siempre profesional. En este sentido, en casi todas las canciones encontramos personajes que se conciben totalmente solos, aislados del resto, con metas individuales (a diferencia de los otros disco, con tantas canciones sobre relaciones de pareja).

Como veremos, el tema del éxito se recoge a modo de brillante resumen en la última canción, la que da título al disco, pero se refleja también claramente en La cançó del dubte, M’hi vaig llançar, Avança vianant e incluso en BBVAArriba l’alba a Sant Petersburg.

Tengo que decir que, antes de ponerme a analizar el disco, me leí los comentarios de Tanfansqueenshemcomprattotselsdiscos y de Jofre Capdevila. Dicho queda!

1. Les cosines

Ambientada en una época algo distante de la actual (siglos XVIII-XIX), la canción relata la llegada de “las primas” a la casa de verano de una familia burguesa catalana. El protagonista, un joven de edad algo incierta, está atravesando un momento de cierta melancolía por un problema sentimental. Después de cenar tiene lugar el baile, y las dos primas le proponen al chico que las lleve al río. Allí pasan la noche los tres, y él aprovecha para contarles el “mal de amores” que le aflige. Ellas creen que él se lo toma demasiado a pecho, y eso le está impidiendo divertirse. Cuando se despiden de nuevo, en la estación, el chico reflexiona: su vida ha sido cruenta y fugaz, un contraste muy grande con la bocanada de oxígeno de la visita de sus primas.

El disco arranca con una imagen algo parecida a la de Boomerang: la llegada de un familiar lejano introduce una novedad en la vida del protagonista. En este caso, ¿a qué se refieren exactamente? Como siempre, los Manel vuelven a brindar cierta ambigüedad y libertad de interpretación. La canción puede entenderse como “el despertar de la pubertad” de un adolescente a través de sus primas, pero también (leyendo la letra de forma más estricta) un chico que se empeña en vivir amargado por una mala experiencia amorosa, y desaprovecha la oportunidad de “salir del bache” con la visita de sus alegres primas, ya que ellas sí saben pasárselo bien.

En la estación una tarde de julio les preguntó su nombre, aunque ya lo sabía. Cargó maletas y regalos, desató los caballos, llegaban las primas. Durante la cena se lo quedaron mirando: “a ratos estás bien, pero dices demasiado tonterías”. Durante el baile lo tomaron de la mano: “nos han dicho que hay un río y nos han dicho que tú guías!” Oh! La luna es un lobo que campa por los caminos plateando el sotobosque. Tres sombras sin pantalones saltarán para comprobar cómo está el agua del pozo. Y estaba bien! Y hay que decir que estaba bien! Cuando quiso hablar de un amor que él tenía, El primer sol les secó las pieles. “Cuando todo sea menos grave -dijeron- y dramático, nos avisas…”. En la estación, una tarde de julio, pronunció su nombre y tragó saliva. La vida ha sido cruenta y fugaz, pero cómo pasarlo bien, muchacho, lo sabían las primas.

2. Cançó del dubte

Se habla explícitamente de la duda, sobre todo de su irrupción en nuestro pensamiento y en nuestra imaginación en lo que al futuro se refiere. ¡Qué calamidad la primera vez que una persona duda! En el caso de esta chica, eso ocurre cuando alguien le preguntó qué sería de mayor, y el cantante se lamenta por ella (aunque posiblemente habla de sí mismo, con la excusa de que “le pasó a una amiga”). De hecho, podríamos decir que el tema es más bien la indecisión: la chica no sabe qué hacer con su futuro, porque “al mirarlo, el camino no dice si vas al éxito o al fracaso”, porque ya no existe la imagen con la que a veces hemos crecido, de pensar que el éxito se alcanza siguiendo una serie de pasos bien trazados. Porque esto, amigos, ya no existe.

De hecho, se plantea una imagen que a algunos nos resultará muy familiar: ese momento de lucidez -nocturna-, esa especie de ímpetu de “a partir de mañana todo saldrá mejor”, que en realidad no es una decisión ni una certeza, sino un espejismo, es la misma duda que juega con todo lo bueno que tenemos dentro: las ganas y el deseo de hacer cosas grandes, cosas bonitas, de acercarnos a la famosa “realización profesional”. Lo mismo en el terreno amoroso: cuando la duda/indecisión lleva a estar por estar en una relación de pareja, a tener novio/a por miedo a estar solo o por pura diversión, por muchos propósitos de que “mañana sabremos estar contentos juntos”, los días pasan amargamente, y “desgraciado el que sabe el gusto de los besos que hacemos dudando”.

Todas estas experiencias se recogen en la siguiente estrofa, de un modo fulminante: lo que hace ella es observar un prado esperando a que nazcan flores, mientras la duda las mata. Traducción: observar el futuro esperando que se cumpla nuestra imagen, mientras la indecisión imposibilita que surjan cosas bellas e imprevistas. La última estrofa es una especie de ironía, en la que el cantante se encuentra a la chica (o a sí mismo, claro), que dice que ahora (una vez más) lo tiene muy claro. Como el eterno retorno de Nietzsche: la duda es un círculo vicioso del que no se sale.

Una voz le preguntaba «¿qué serás de mayor?». Mi amiga callaba y sonreía hacia abajo. ¡Quién volviera a aquella tarde a prender fuego y detenerla justo a punto de dudar por primera vez! Cuando el padre preguntaba «¿qué trabajo encontrarás?», mi amiga, rabiosa, intentaba no llorar y el cerebro joven repasaba las opciones y tenía los ojos cansados de mirar en todos los rincones pero, al mirarlo, el camino no dice si vas a la gloria o al fracaso. Y salíamos por las noches, «Va, mañana lo haremos mejor», mientras la duda nos observaba. Y sentíamos crecer dentro casi una decisión pero era la duda que jugaba con todo lo que era bueno. Si un buen chico le preguntaba qué cojones quería que hiciera, mi amiga dudaba y se arrimaba contra él y se dormía prometiendo que mañana sabría estar contenta a su lado. Desgraciado el que sabe el gusto que hacen los besos que hacemos dudando! Te has quedado mirando un prado esperando que nazcan flores mientras la duda las mataba. Te has quedado toda la noche observando cómo duerme un cuerpo, mientras la duda reclamaba todo lo que era bueno. Ha pasado a media mañana, me ha tocado con unas manos llenas de uñas despintadas. No tenía mucho tiempo, pero pasaba por el vecindario y quería decir que ahora lo tiene muy claro. Mi amiga dice que lo tiene muy claro!

3. Arriba l’alba a Sant Petersburg

Amanece en San Petersburgo. La protagonista, una chica llamada Babú (posiblemente africana), sale a la calle a respirar. ¿De qué lugar sale? Es la única incógnita de la canción. Podría tratarse de un simple antro, o algo peor, pero en cualquier caso Babú tiene un pasado difícil, de “años malgastados y alcohol”, y ahora sale a la calle deseando empezar de nuevo. Entra en el metro, y mientras aguarda en el andén se da cuenta de que necesita una idea como nunca antes la había necesitado. Va a comenzar una nueva vida y necesita un rumbo a seguir, aunque sea una simple intuición o señal del Destino.

Aquí la canción comienza a hacer algo más bien propio de una cámara de cine: en cuanto se abren las puertas del metro, se engancha a los empresarios que salen de él, regresa a la superficie y realiza un paneo para describir el ambiente de San Petersburgo cuando amanece: madres trabajadoras con cara de sueño, chicas que regresan a casa tras una noche de baile, taxistas que bostezan… Como hacen a menudo, los Manel se recrean en imágenes de la cotidianidad de la calle, como Els pets en su emblemático Bon dia, o ellos mismos en Captatio benevolentiae.

¿Por qué se da el salto de Babú y su inquietud a esta mera observación de la calle? De algún modo se quiere sugerir que Babú está en un mundo en el que todos tienen ya su rutina, su oficio, su rol. Su chiringuito montado. Cada uno a lo suyo. Y ella es la única que tiene que empezar de cero: el vértigo de la libertad de elección. La metáfora evidente entre amanecer y recomenzar. Algo similar a cuando Oliver Twist llega a Londres y toda la ciudad parece darle la bienvenida con su simple actividad matutina. “Otro inicio es posible, Babú. Simplemente, mira a tu alrededor: la vida es bella en su sencillez, y tú tienes que formar parte de ella”.

Ahora Babú se siente menos mareada, no se quedará mucho más. Ya baja los ojos que miraban pensando «qué ambiente más extraño, creo que estaré a gusto». Y es cierto, ella se pensaba que se quedaría; es cierto que se lo pensó… Hacía un día claro, las familias paseaban, habían encontrado un tiburón muerto en la playa. Ahora Babú ha salido a la plaza, agradece la potencia del viento que esparce los años malgastados, el alcohol de la sangre, las miradas de los quiosqueros. Y encuentra su amuleto dentro del bolsillo. Babú coge fuerte el amuleto! Ya hay la luz encendida cuando llega a Sadovaya. Piensa donde irá, sentada en el andén. Y como necesita una idea! Como nunca antes, lo admitirá. Babú necesita una idea! Una hermosa y sólida idea. Se abre el vagón y los secretarios mudados esprintan subiendo las escaleras. Se abrochan el abrigo, compran prensa y chicles y se alejan de la plaza. Deslizándose por el asfalto madres muertas de sueño, bailarinas volviendo a casa. Y viejas que creen en malos espíritus, y niñas que rezan para que los crezcan los pechos. En medio del canal un viejo oficial hoy debuta en la lancha. Y le da mucha pereza, pero deberá detener unos lituanos que corren demasiado. ¿Hay alguien que se plantea un reto imposible; hay alguien que emite un aullido inaudible. Hay taxistas que bostezan! Hay un hombre que espera que mee su perro, hay un copo de nieve en la tumba de un médico famoso. Cables eléctricos, balcones agrietados, ángulos rectos, pintura blanca, y nidos de cigüeñas arriba de los tejados, y sábanas con letras bordadas. Y, en el fondo, ya se elevan las placas de acero a las grúas de los astilleros! Detrás, en el Báltico, brillante como farolas, medusas que entran en aguas internacionales.

4. La serotonina

Llegamos así a la “canción respiro” del disco: la de los homenajes, los guiños, los chistes de una sola línea y, como tema, la felicidad como éxtasis. La serotonina (neurotransmisores que tienen relación con la sensación de bienestar) es la protagonista de esta canción, en la que el protagonista ha sido liberado, por fin, de un enorme peso que le afligía. De la piedra del zapato que le impedía disfrutar de la vida. Puestos a buscar algo de profundidad, aunque un poco cogido con pinzas, sí destacaría el hecho (casi imperceptible) de que son unos doctores los que le quitan este obstáculo para la alegría: tiene cierto mérito plantear el problema así en plena época de la “autorrealización” que entiende la felicidad como un premio que uno puede concederse a base de seguir una serie de pasos.

Es una de las canciones más alegres del disco, y básicamente ejemplifica el famoso dicho de “todo depende del cristal con que se mira”. Obviando un poco los guiños a Juan Luis Guerra, Antònia Font, Mishima, etc, no queda mucho más que hacer que disfrutar de la canción.

Me dio una fiebre el otro día y llamaron a unos doctores especializados en extraer la piedra de la locura, en hacer manar la fuente de la felicidad. Y vino una pesadilla mientras me dormían, dijo “soy tuyo, tú eres mío, no te escaparás”. Le dije “muy bien, pesadilla, pero las pesadillas ¿qué sueñan?”. No puedo decir que se quedara demasiado impresionada… Después recuerdo, al despertarme, la luz incandescente de un flash y, tomando nota del gran milagro, científicos yanquis y cubanos. Y me sube la serotonina, me sube la serotonina (me sube la serotonina), como la marea cuando llega (a los pies cansados de todo el día), como una niña que se encarama (a un árbol lleno de mandarinas), me sube la serotonina (ay, me sube la serotonina). Se me acercó un amor, uno que yo tenía, preguntó “muchacho, ¿qué te pasó?”. Dije “no te lo creerás, una tontería,  tenía una piedra dentro de la cabeza”. Se me acercó un futuro que construíamos, dije “cabrón, qué bien nos lo habríamos pasado”. Contestó “gente mejor que tú me quería”, no puedo negar que el futuro dijera la verdad… La buena nueva ya se esparcía  más allá de los reinos cristianos, ya se destruían libros de Historia que habían quedado desfasados. Y me sube la serotonina, me sube la serotonina (me sube la serotonina), como la marea cuando llega (a los pies cansados de todo el día), como una niña que se encarama (a un árbol lleno de mandarinas), me sube la serotonina (ay, me sube la serotonina), como el precio de la gasolina (me sube la serotonina), como las ballenas cuando respiran (me sube la serotonina), es una frágil trapecista (me sube la serotonina), es una intrépida alpinista (me sube la serotonina). Mami mira arriba, mami mira arriba (que hay un satélite que nos espía), es King Kong en el Empire State (es un cóndor que secuestra a un niño), las viejas se tronchan de risa (y engancha más que la heroína), me sube la serotonina (ay, me sube la serotonina).

5. Temptacions de Collserola

Una letra al más puro estilo Ves, bruixot!; un personaje espiritual en medio de un mundo mediocre, aunque no se sabe qué se pretende de él. Desgranando un poco la letra encontramos dos escenarios: por un lado el Diablo, que ha aparecido en el bosque del Collserola (Barcelona), y que no parece tener gran cosa que hacer, sino que está tan solo y aburrido como cualquiera de los animales a los que él mismo acuna. Es decir, una desmitificación (ridícula) del ser más temible que haya existido jamás. En el otro lado, los protagonistas (dos o más personas) que, conociendo la noticia de que el Diablo está allí, se encaminan hacia su paradero, después de haberlo buscado durante horas por otros lugares. ¿Con qué objetivo? Hacerle “una propuesta”, probablemente “un pacto con el Diablo”. Tal vez tiene algo que ver lo que se menciona de que ellos no cruzarán ciertos límites siguiendo las leyes de este mundo: quizás están planeando hacer algo muy cruel, por lo cual necesitan que las “leyes” a las que ceñirse sean las del propio Diablo.

En cualquier caso, pura ambigüedad, como el mismo título, que podría remitir a las tentaciones de Jesús en el desierto, pero en este caso con los papeles invertidos, ya que más bien son ellos quienes van a tentar al Diablo con una propuesta. Destacaría, finalmente, la estrofa que difiere de las otras en cuanto al estilo musical: cuando habla de ellos (o de los humanos en general), acercándose hacia el lugar en el que está el Diablo: “viejos orgullos heridos, manos sudadas y miedo”. Un perfil bastante acertado teniendo en cuenta lo que están a punto de hacer.

En la cima reposa y los ojos le corren como fieras por el valle. El cielo se atasca, el alba, asustada, no sabe qué hacer cuando cantan los gallos. Vamos a su encuentro, vamos a su encuentro. Y pedimos “¿dónde te escondes?, ¿dónde?”, ¡que hay límites que no cruzaremos siguiendo las leyes de este mundo! Ha aparecido el diablo en una curva de Collserola. ¿Le explicaréis, si lo veis, que llevo buscándolo más de tres horas? He revuelto Sant Feliu, me voy a la carretera de Horta, voy repasando por el camino las líneas generales de mi propuesta. Los bosques se llenan de bocas torcidas, de bestias sin suerte. Él las acuna y ellas se duermen en la gran paz de un pecho sin corazón. Vamos a su encuentro, vamos a su encuentro. Y pedimos “¿dónde te escondes?, ¿dónde?”, ¡que hay límites que no cruzaremos siguiendo las leyes de este mundo! Ha aparecido el diablo en una curva de Collserola. ¿Le explicaréis, si lo veis, que llevo buscándolo más de cuatro horas? He saqueado El Papiol, me he arrastrado hasta el Puig d’Olorda, voy repasando por el camino las líneas generales de mi propuesta. Ya se nos ve tan pequeños, solo somos el rumor de viejos orgullos heridos, de manos sudadas y de miedo. Asumimos los peligros, aguantamos sus embates y avanzamos por los caminos de los zorros y los jabalís. Ha aparecido el diablo en una curva de Collserola. Peinaré el terreno, le daré un buen trago a la cantimplora. De Valldoreix a Sant Just, de la Floresta a la Bonanova, solo es cuestión de tiempo para repasar los detalles de mi propuesta.

6. M’hi vaig llançar

Una vuelta de tuerca más al tema recurrente del disco: “yo contra el mundo”, el tesón y el valor de emprender una carrera en solitario. En esta ocasión, efectivamente tenemos el “yo” por un lado (“¡me lancé!”) y por otro “el mundo” (cada vez que dice “decían”; los famosos, o el ambiente en general). Podría ser una canción-respuesta al emblemático Llença’t, de Lax’n’Busto.

¿De qué está hablando? De uno que se tomó en serio la cantidad de sermones de motivación (véase LinkedIn) de los que han “llegado lejos”, las cosas que se dicen sobre el éxito, sobre cómo vivir la vida, y decidió dejar de escuchar lemas sobre la “zona de confort” y pasar a la acción. ¿Cómo? No queda muy claro: cualquier carrera profesional que exija esfuerzo y renuncia. ¿Y qué conclusión saca? “Nunca te has confundido tanto entre lo que es mágico y lo que es real”, es decir, cuando la imagen que tenemos en la cabeza de “llegar alto” o de hacer esto o lo otro se topa con una realidad que nunca termina de colmarnos el corazón: “lo tuve tan cerca que a ratos lo tocaba”. ¿Resultado? “No me negaréis un cierto sentido del espectáculo”. Podría estar hablando, de forma sutil y refinada, de hacer el ridículo.

¡Me lancé! ¡Me lancé! Me alejé de todos, cada día practicaba. No me guardé trucos ocultos,  todo lo que era entonces lo aposté al mismo lado. Decían “¿cuál era tu sueño de niño?”, decían “ya sabes, una luz se apaga, la otra luz se enciende”. ¡Me entregué! ¡Me entregué! Y, por si alguien está dudando, juraré que me esforzaba. Apunté a la estrella más alta.  Dije “aquel seré yo y aquella será mi casa”. Decían “alistaos, alistaos, que veréis mundo”,  decían “respetad cada latido que os quede en el corazón”. Y seas quien seas, o sea quien sea quien piensas que eres,  te habría encantado el milagro de los músculos en movimiento. Y vayas donde vayas, o sea donde sea donde piensas que vas, nunca has desafiado tanto la lógica elemental. Créeme, nunca te has confundido tanto entre lo que es mágico y lo que es real. Decían “amad, perded la razón, jugad fuerte, haced un gran ridículo, blasfemad, ¡desafiad la suerte!”. Y no os puedo ni os quiero negar que me lancé y hacía así con el sombrero cuando la gente me saludaba. ¡Me entregué! ¡Me entregué! Y lo tuve tan cerca que a ratos lo tocaba. ¡Me lancé! ¡Me lancé! No me negaréis un agudo sentido del espectáculo.

7. L’espectre de Maria Antonieta

Como hicieron en su día con Ai, Yoko!, aquí también le cantan a un personaje histórico: María Antonieta de Austria, del siglo XVIII, quien se casó con Luis XVI, estrechando así los lazos entre Austria y Francia, históricos enemigos (vale, Wikipedia al poder). Es decir: una “persona non grata” en su tierra, como lo fue Yoko Ono en Occidente. Aunque esta vez, la canción no es tan benévola.

Precisamente por ser haber sido una persona poco grata en París, aprovecha que está muerta (es un espectro, un fantasma) para pasear y disfrutar de la agitada vida nocturna de París, con ciertas ganas de venganza, asustando a las personas. Debe hacerlo así, porque –según dice la canción- pasó toda su vida terrena aburrida en los jardines de su palacio, y ahora intenta autoengañarse viviendo una vida que nunca fue la suya. Pequeño experimento histórico-poético que no necesita mucha más explicación.

Claro que llegan días en que todo el mundo le parece imbécil y opta por callar. Claro que si se concentra puede sentir perfumes exóticos recorriéndole el brazo. Claro que se hace pesada con sus cuentos de carrozas que atraviesan prados. ¡No oséis juzgarla desde vuestros cuerpos momentáneamente tan vivos y sanos! Que a la caída del atardecer, cuando el sol se va, María Antonieta sale a investigar. Y atraviesa el tránsito y se cuela allá donde quiere para dar miedo a niñas y a hombres sin sueño. Y con otros espectros se ríe de los mortales sentada en agujas de la catedral. Y sobrevolando París desierto se dice: “María, estás aquí, tan lista como te crees y no ves cómo los recuerdos te están mintiendo,  ¡te están mintiendo!”. Y se dice: “María, solo tú sabes cómo llegaste a aburrir la vida en el interior de aquellos jardines, ¡de aquellos jardines!”.

8. BBVA

Una de las pocas canciones del disco cuya historia es totalmente clara, y no por ello menos interesante. Una pareja de delincuentes, hombre y mujer, han robado un banco (del BBVA, claro) y se han dado a la fuga en un coche también robado. Él lo vive como el umbral de la felicidad, pero a ella la conciencia no le deja tranquila (podemos deducir de sus “flashbacks” mentales que ha asesinado a alguien durante el atraco). El plan sigue adelante: pasaportes falsos, etc. Pero ella cada vez se siente más cohibida por sus remordimientos.

Aquí la canción propone una elipsis: saltamos a un tiempo más tarde, cuando ella se ha rendido a su conciencia y se ha desmarcado de la “gran aventura”. Él ha tomado un barco hacia su “tierra prometida” (EEUU, podríamos suponer), mientras que ella se ha entregado a la policía. Y, paradójicamente, es en el calabozo donde ha encontrado la calma y la paz que le faltaban. Aunque pase el resto de su vida a oscuras y poniendo nombres a las ratas. Un final realmente provocativo y desgarrador.

En resumen, nada que los cristianos no tuviéramos en el Evangelio desde hace casi dos milenios: “¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma?”. Y en este breve relato tenemos las dos opciones, los dos usos radicalmente opuestos de la libertad: el éxito aparente a costa de acallar la “vocecita interior” y la paradójica serenidad en el corazón tras rectificar y obrar con justicia, aunque se termine en un estado tan patético a los ojos del mundo. Hoy, que lo fácil es decir que los bancos y la gente con dinero tienen la culpa de todo y nosotros no la tenemos de nada, los Manel quieren que la protagonista sea una “buena ladrona”, una pecadora arrepentida. Cabe agradecer el coraje de quien haya escrito esta canción.

Estamos en la carretera de Manresa a Berga en un coche resplandeciente que corre demasiado. Han encontrado en la guantera algún CD aceptable; es miércoles, de madrugada, y los dos fugitivos cantan. Cruzan por Molló y en un claro él la abraza como un niño y se duerme en el acto. El sol va encendiendo el bosque y ella lucha con las imágenes: un cajero haciéndose el valiente, un revólver disparándose. Compran la moto a un campesino por el precio de cuatro y aceleran entre viñas solitarias. En el semáforo de Estagel les saludan unos gendarmes,  pero en la radio no dicen nada, no se está siguiendo ningún rastro. Él se afeita la cabeza, ella se pone morena. Los días pasan lentos, por la tarde pasean. Él juega al frontón con un empresario en horas bajas, ella se encierra en el bungaló y por la noche finge orgasmos. ¡Qué bueno salir a la calle, que te toque el aire! ¡Son dos enamorados tan adorables! Él habla del futuro y se proyecta sin red y el paraíso empieza en una pizzería de Lausana.  Y qué gracia los nombres de los pasaportes, él los dice en voz alta. ¡Quizás parecerá más francés, dice, si se quita la barba! Ella responde como puede y llora detrás de la puerta cerrada: “Así no podré, amor mío, no a costa de los otros”. Y en fin, él ha pasado el trayecto en cubierta, ya ve el azul marino de la tierra prometida, pero por ella no sufráis, que en el calabozo ha encontrado calma: se ha acostumbrado a la oscuridad y ha puesto nombre a las ratas. Y ha encontrado un nombre bonito para cada rata.

9. Sabotatge

Una de las canciones ambiguas que tan de moda se han puesto en Catalunya en los últimos años. Se nos habla de una mujer que, gracias a sus encantos, consigue manipular cualquier situación, y de un hombre que se rinde a dichos encantos y se deja humillar. Aunque supongo que la letra puede leerse desde dos (o más) puntos de vista.

Desde el punto de vista “literal”, la canción arranca en pleno interrogatorio de unos policías a una chica, con motivo de una maquinaria que ha sido “saboteada”. Los polis le preguntan si ha sido ella, y ella dice que no, y desvía la sospecha hacia su compañero (parece que son una pareja de delincuentes, como en BBVA). Por la penúltima estrofa podríamos acabar de definir el cuadro completo: la chica ha hecho esta jugarreta para deshacerse de su cómplice e irse con su “amante”. Porque cuando se despiden, ella vuelve con “él”, y el chico con “los dos”… Policías. En cuanto al estribillo de “ponerse de rodillas”, en este caso se referiría simplemente a dejarse maniatar por la autoridad, tanto de los policías como de la jugarreta de ella. Él encarna al típico “calzonazos” que se deja embelesar por los encantos de una “femme fatale” hasta el punto de dejarse humillar así.

Sin embargo, no está tan clara la lectura “metafórica” de la canción. ¿Sabotaje de qué? Se me ocurre que de la relación que habían tenido ellos: ella le acusa a él de la ruptura, cuando en realidad es ella la que se ha ido con otro: “sabe muy bien lo que hace”, es una espabilada de mucho cuidado. El tema de arrodillarse se deja a la libre interpretación del oyente: como el mismo videoclip insinúa, puede referirse a algo elevado y noble o a algo vulgar y soez. Sea como sea, ha sido uno de los estribillos más discutidos: ¿llegará a calar entre el público? Supongo que dentro de unos meses estaremos gritándolo como locos en la playa de Bogatell durante las fiestas de la Mercè. Siempre pasa.

Alguien había practicado un sabotaje. Alguien había aflojado los engranajes. Se te veía tranquila, desplegando el poder de tu encanto personal, y les, les respondiste que no, que se equivocaban, les respondiste que te confundían con otro. Haces como que piensas, pero sabes muy bien lo que haces. ¡Oh, eres estupenda! ¡Y sabes muy bien lo que haces! Y no me pondré de rodillas. Y ya me he puesto de rodillas. Pero es que alguien había destrozado la maquinaria. Un criminal había derramado las reservas de agua. Y, por si era útil, dijiste a los señores agentes que me habías visto cerca del lugar de los hechos y yo, yo respondí que no, que se equivocaban, pero sus perros entrenados me encontraron en la esquina. Haces como que piensas, pero sabes muy bien lo que haces. ¡Oh, eres estupenda! ¡Y sabes muy bien lo que haces! Y no me pondré de rodillas. Y ya me he puesto de rodillas. Nos dijimos adiós solo con palabras, yo morí cien veces. Tú vuelves hacia él y yo vuelvo hacia los dos. Y no me pondré de rodillas. Y ya me he puesto de rodillas. ¡Haces como que piensas pero sabes muy bien lo que haces! ¡Oh, eres estupenda! ¡Y sabes muy bien lo que haces! ¡Mereces mucho la pena! ¡Y sabes muy bien lo que haces! ¡Eres estupenda! Y siempre sabes cuál es el siguiente paso.

10. Avança, vianant

Una llamada directa al ciudadano para abandonar el estado de tibieza y ponerse en movimiento. Entendemos aquí por tibieza el vivir de la superficialidad (un deprimente currículum inmaculado: brillante asociación de palabras) y absolutamente determinado por los medios de comunicación y las modas ideológicas: “juzguemos cruelmente a los que se equivocan” es la frase que resume el 90% de los trending topic y de la comidilla informativa del día. Esto es, básicamente, lo que más adelante describe como “estar atascado eternamente”.

Tras este retrato, viene la llamada al yo (el gran olvidado del siglo XXI): “ve pensando qué es lo que pones tú en juego para estar contento”. Cuando dice que el universo (término políticamente correcto del momento) no nos debe nada, enfatiza esta idea de la queja constante en la que vivimos inmersos, sin darnos cuenta de todo lo que tenemos y que nos ha sido dado sin que hayamos hecho nada para merecerlo.

A partir de aquí ya comienza a hablar de la vida como algo dinámico, un permanente ir y venir de acontecimientos sin saber adónde nos llevarán: es un tanto escéptico, ya que viene a decir “como todo se mueve, muévete tú también. ¿Hacia dónde? Da igual, pero muévete, haz cosas, como todos”. Por eso, ante este sinsentido en el que a veces se ha convertido el estilo de vida del “no parar de hacer cosas” (el otro extremo del péndulo del inmovilismo), al cantante sólo le queda cruzar los dedos para que al menos “haya paz sobre la Tierra” a base de confiar ciegamente en la humanidad. Es decir: “que cada uno se busque las castañas como pueda, pero tengamos la fiesta en paz”.

Cuando caiga sobre ti la cólera de los dioses y no quede nada más que decir, cuando ya no importe esta tarde, si te lo has pasado bien, o si has sufrido. Cuando cada error en el mundo, cuando cada paso en falso, contenga más verdad que el fajo deprimente de hojas intactas de tu currículum inmaculado, verás el doble fondo de los tabiques, ríos subterráneos dorados, mares con tesoros escondidos. Va, este juego te gustará, juguemos a clasificar a los que lo hacen bien y a aquellos que no, juzguemos cruelmente a los que se equivocan, sintámonos pequeños por los que lo hacen mejor. Y después repasaremos los grandes agravios que has sufrido, los males sin precedente, pero ve pensando qué es lo que arriesgas, qué pones en juego, tú, para estar contento. Que ningún, ningún cerebro genial reparte los días buenos y los malos, ¡que el universo no nos debe nada! ¡Todos nos movemos! ¡No puedes quedarte atascado eternamente! ¡Avanza, viandante, por los adoquines y el asfalto! ¡Todos nos movemos! ¡No conseguirás quedarte quieto! Pobre viandante, esta lucha la perderás. Pero tú sabrás lo que haces, yo vendría a practicar el noble arte de tirar para adelante. Si te sientes intruso no hables demasiado y ya verás, nadie advierte el engaño. No te piden un carné, no hay escrito ningún reglamento, se equivoca el más experto, damos conversación, somos amables, y no se sabe si a pesar del esfuerzo vamos hacia el placer o el dolor, a la luz o a la oscuridad, a un gran banquete o a la más cruel inanición. ¡Todos nos movemos! ¡No puedes quedarte atascado eternamente! ¡Avanza, viandante, por los adoquines y el asfalto! ¡Todos nos movemos! ¡No conseguirás quedarte quieto! Pobre viandante, esta lucha la perderás. Haya paz, haya paz, haya paz sobre la Tierra. Cree en el mundo, cree en el mundo, cree en la gente que no conoces.

11. Jo competeixo

Para terminar el disco, los Manel nos ofrecen una composición insólita que sirve de conclusión para prácticamente todas las canciones del disco. “Hay quien busca la suerte en otra parte, y yo compito”. Podemos considerarlo como el recorrido de los famosos, que se van pasando el testigo de uno a otro, y lo cuentan con la autoridad moral de los que ya se han sentado en el trono de los grupos más influyentes de la historia de nuestro país. Es decir, una especie de “luego no digáis que no os lo advertimos” a todos los que luchan para llegar adonde han llegado ellos.

Nos muestra la doble cara del éxito: el lado bueno, el tesón y la perseverancia, el no dormirse en los laureles, el tener un objetivo claro. El lado malo, cuando el esfuerzo se convierte en obsesión.

La canción pasa por diversas fases, con ritmos y estilos bastante distintos (y se puede tocar entera con dos acordes de guitarra, como Do y Sol, excepto los trozos de rap, claro). Intentaré enumerar brevemente estas etapas (ya es bastante larga la pieza de por sí):

Paso 1: Pistoletazo de salida. ¿Motivo? La búsqueda de la Belleza, que cada uno busca en un lugar distinto, y que el cantante busca en el éxito.

Paso 2: Los primeros pasos. Primer anticipo de lo que te espera, ante la ingenuidad y entusiasmo de este momento inicial. “Yo ya he pasado por aquí, y he derrotado a muchos mejores que vosotros”.

Paso 3: Ya vas viendo de qué va la cosa. Como dicen en Big fish, “tal vez eras un pez grande en tu pecera, pero esto es el océano”. Aquí no basta con ser “buenecito”, simpático, tener una mujer guapa, sino que se trata más bien de estar dispuesto a parar una bala. ¿Qué estáis dispuestos a sacrificar a cambio del éxito?

Paso 4: La tentación de parar. Llegará un momento en el que, cansado, pensarás en detenerte a descansar, en hacer las cosas que hace todo el mundo… ¡Pero nunca entierres del todo el hacha de guerra! Quizás me gustan vuestras fiestas, vuestra manera de vivir, vuestra rutina… Pero, mejor pensado, creo que no, no me gusta: he perdido el interés en el camino. Sigo adelante en mi carrera.

Paso 5: Ya estás aquí para destronarme. Ya casi has llegado a la cima en la que estaba yo, esperándote. Vengo a recibirte contento, aplaudiendo, sabiendo que en cualquier momento podría cargarme tu autoestima.

Paso 5: Te paso el testigo. Cuando has llegado tan alto, sólo me queda apartarme, dejarte el sitio del número uno, aunque al principio será un trago duro y me convertiré en un amargado, un cantante encolerizado (se refiere a sí mismo con lo de “grupo revelación de 2008”), incluso sufriré un infarto de la ansiedad.

Paso 6: Seguir alimentando la ilusión de la fama. Ahora que me has destronado, cuando lo explique a los otros “aspirantes”, les haré creer que realmente has librado una batalla justa e igualada. Te adularé y dejaré que la gente se imagine la cara de los que “llegarán donde has llegado tú ahora”.

Cuando la derrota es segura unos disimulan, unos capitulan y yo compito. Tomad asiento, compañeros, hablaremos de Belleza. Unos la buscan en los primeros brotes de la Primavera. Unos juran haberla visto en fórmulas matemáticas, flotando en la armonía de las esferas. Y otros la encontraron un día que, por casualidad, supieron dar sin esperar recibir, o supieron tener sin temor a perder… Otros en el interior de una boca abierta. Y ¿sabéis qué? Estoy muy de acuerdo con todos ellos. Yo coincido con todos ellos y compito. ¡Puedo ver que vais bellamente armados para la batalla! ¡Y resuena allá donde voy el estallido insolente de vuestras risas! Y puedo sentir lo convencidos que estáis de que vuestros corazones, bajo las camisas, os laten con fuerzas que el mundo desconocía. Pero, pobrecitos, ni sospecháis lo que está pasando, un buen amigo os lo tendría que haber explicado, ¡derroté antes a muchos mejores que vosotros! Para ser el más gracioso del baile, para ser el más agudo y el más brillante, para hacer los comentarios más profundos, para hacer los comentarios más banales, para concentrar la atención de los ojos, por todos los recursos naturales, yo compito. Cuando la derrota es enorme hay quien reconoce a las fuerzas del orden y yo, que compito. Y hemos visto que tenéis ciertos talentos, es verdad, y que os educaron, explicándoos que sois espléndidos, que sois especiales, y que sería un crimen no aprovecharlo, pero temo que se os escapa la diferencia entre el protagonista de una gran noche, de una gran velada y un gran rival, un especialista. ¡Que aquí no se trata de ser amable con los niños! ¡Que aquí no sirve tener una mujer bonita! ¡Que aquí se trata de estar dispuesto a encajar una bala! ¡Que aquí se trata de ser capitán de yates que naufragan! ¿Qué podréis dejar atrás cuando sea necesario? ¿Qué querréis sacrificar a cambio? ¿Entregaréis a vuestro triunfo todo lo que os reclame? ¿Miraréis riendo, doblando la apuesta, cuando vuestra gente arranque a correr? ¿De verdad os quedaréis por aquí? ¿Tendréis el coraje? Yo, ¿sabéis qué?, creo que, en el fondo, sois buenos chicos. Sois buenos chavales buscando una buena vida. y tarde o temprano querréis deteneros,  jugaréis a cartas con amigos, descansaréis, asistiréis a fiestas, o silbaréis canciones que unos tarados habrán escrito sobre vuestras gestas. Y, amigos, el hacha de guerra nunca se entierra; se esconde en el cajón más alto del comedor, se alquila por horas, se vende al mejor postor, se le dice a un hermano que te la guarde una temporada, se dona al museo de seguridad más relajada, pero nunca se entierra, nunca se entierra y se afila en la oscuridad. Y de verdad que me sabe mal, pero ¡quizá me gustan vuestras fiestas! ¡Quizá me gusta vuestro estilo! ¡Quizá me gustan vuestros trabajos! ¡Quizá me gustan los planes que hacéis para el verano! ¡Quizá me gustan vuestras señoras, vuestras hermanas, vuestras compañeras de piso! ¡Quizá me gustan vuestros sueños! O quizá no, quizá he perdido el interés por el camino. Llego impaciente y caprichoso, conozco los tejidos de vuestro sistema nervioso. Mirad dónde pisáis, temed a la oscuridad, que reviento autoestimas como si fueran jabón. Me acerco contento, si es necesario, aplaudiendo. Sé chocar una mano con la otra, sé hacer reír con un chiste. Seré hijo, amigo, hermano, compañero, vecino del ascensor, amante, seré socio, seré fan… Hasta el día en que seré un desánimo inesperado del espíritu,  una fragancia en el aire, un ambiente enrarecido, el viento más tenebroso que pueda parir la noche, la cólera del cantante del grupo catalán revelación del 2008, el ángel negro del insomnio, ¡el monstruo bajo la cama! ¡Seré un aullido que os dejará la sangre congelada! ¡Seré un infarto, seré una llamada de madrugada! Seré el gran sabio que os explicará la lección de con quién se puede y con quién no se puede jugar. Y a estas alturas ya no esperaréis una celebración discreta. Primero miro con respeto, como quien ha disfrutado de una lucha igualada pero,  si os fijáis, llevo la sonrisa de quien se aguanta una carcajada. Después capto la atención de cualquier audiencia,  finjo interés, adulo con prudencia, y narro el combate con detalles, deteniéndome, dejando que la gente se imagine la cara de los pobres valientes que un día llegaban como habéis llegado vosotros ahora. Que cuando la derrota es muy clara hay quien busca sitio en otra parte y yo, que compito.

manel

Conclusión

Esta última canción sirve de conclusión de todo el disco, a la par que de despedida. Los Manel parecen estarse despidiendo del podio de la fama, y nos advierten al resto (sobre todo a los que queremos dedicarnos al mundo del arte/espectáculo) de los peligros de la fama. En resumidas cuentas, buscar la fama por la fama nunca acaba en nada bueno. Más vale que, si llega, sea como efecto secundario de una carrera sólida y de servicio al mundo.

Como viene siendo costumbre, os ofrezco mi clasificación del disco. ¡A ver qué os parece!

  1. Jo competeixo. Lo admito: yo también me he rendido a esta montaña rusa de ritmos y sensaciones. Los Manel me la han vuelto a jugar con esta perla. Da fuerzas para tener constancia hacia la meta.
  2. La serotonina. Al principio me pareció una tontería de canción, pero la verdad es que es musicalmente deliciosa y muy, muy alegre. Supongo que la más bailable del disco, también.
  3. Arriba l’alba a Sant Petersburg. No podía faltar la canción sobre la belleza de la cotidianidad. Las partes épicas son realmente entrañables: le dan a uno ganas de salir a la calle y estar atento a la realidad.
  4. Sabotatge. Más por la música que por la letra, es de las más fáciles de escuchar repetidamente. Y, por qué no decirlo, el extraño estribillo ya ha llegado a hacerme gracia.
  5. Cançó del dubte. La música y el tono son cachondísimos. La letra, por desgracia, bastante realista, con un par de buenas “consignas”.
  6. BBVA. Además de una letra valiente, una música que la acompaña correctamente, aunque se me hace un poco larga.
  7. Les cosines. Quizás la más extraña del disco, por una música que parece estar anunciando la llegada del Apocalipsis y no de unas chicas. Pero los gritos de Guillem Gisbert son, desde No t’enyoro y Flor groga, mi gran debilidad.
  8. Avança vianant. Aunque la letra es acertadísima, el tono de cinismo y de sinsentido le quita parte del potencial.
  9. M’hi vaig llançar. El título prometía una segunda parte de Llença’t pero es bastante más pesimista.
  10. Temptacions de Collserola. Es bastante suave, pero me parece un poco repetitiva y cantada con poco entusiasmo.
  11. L’espectre de Maria Antonieta. Para mí, la más prescindible del disco, aunque por suerte es bastante breve. Tiene, eso sí, una segunda parte bastante mejor que la primera.

@jmangles91

 

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3 respuestas a “Jo competeixo”: Yo contra el mundo, éxito y solipsismo

  1. JCF dijo:

    Un analisis completíssim, i molt interessant. Gràcies per la cita. Com analitzes musicalment Avança Vianant? (crec que te l’has saltat) A mi em sona a grans cançons pop internacionals dels 80, un rollo “We are the world we are the children”… Salutacions!

    • jmangles dijo:

      Cert! El company que m’ajudava se l’ha saltat!! jajaja Ja li ho preguntaré, aviam què en pensa, ja que jo en tema de referents musicals vaig una mica fluix…! Merci pel comentari i estem en contacte via WP! 🙂 Una abraçada!

  2. ebeneditos dijo:

    Molt bona anàlisi! M’ha agradat especialment la interpretació dels diferents passos de Jo Competeixo, potser em faltaria, després del de cedir el testimoni, el pas de la batacada. La resta m’ha semblat molt interessant. Una abraçada!

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