“The Mercy Seat”, versionada por Johnny Cash

Unas semanas atrás terminé de ver la serie (cuatro temporadas por ahora) de Peaky Blinders; una serie que ha cultivado miles y miles de fans por su look, sus diálogos afinados, pronunciados con ese inglés tan provinciano, y por un guion elaborado con mucha precisión, además de unos personajes que no dejan de sorprender y que, pese  a ser todos tan cuestionables en términos de ética, uno se pone de su parte en casi todos los episodios.

En la última temporada, en un momento dado suena The Mercy Seat, de Nick Cave & The Bad Seeds (de hecho son los mismos de la canción del opening de la serie, la tan apropiada y reconocible Red Right Hand). La canción me sonaba de haberla escuchado en una playlist de Johnny Cash, pero no le presté mucha atención en su momento. Es lo que hago últimamente: “dejarme llevar” por la reproducción automática de Youtube, lo cual siempre resulta ser, o bien un viaje en bucle, o bien una expedición hacia lo desconocido.

A raíz de topármela en la serie me puse a leer la letra con detenimiento, y lo cierto es que es una pasada de canción. Estos días me cuesta quitármela de la cabeza: la melodía tiene algo que hipnotiza. 

Como suelo hacer para ahorrar un poco de tiempo, tiro mano de Wikipedia. La canción, estrenada en 1988, nos mete en la piel de un hombre que ha sido condenado a la silla eléctrica. Comenzamos en el Corredor de la Muerte, y los estribillos finales son la agónica ejecución: el cantante nos asegura constantemente que él dijo la verdad y, en el ultimísimo instante, ya al borde de la muerte, nos confiesa que en realidad mintió.

La canción quiere ser una muestra de la complicada reconciliación entre la ley y el perdón (esto también sale en Wikipedia, que conste). Para ello, el cantante recurre a la estremecedora comparación del “trono de la misericordia” (símbolo del Antiguo Testamento) y el, podríamos llamarlo, “trono de la justicia humana”; la silla eléctrica, respaldada por el concepto del “ojo por ojo“. En definitiva, es el llanto de un hombre que anhela la misericordia cuando ya parece estar condenado a la muerte, y espera, en todo caso, que el “trono de la misericordia” le espere pasado el doloroso trance.

Como suele pasar, cuando Johnny Cash versiona una canción es como si realmente se tratara de una canción nueva. La música nos lleva de la mano en este descenso al infierno y su voz, como siempre, sublime. Con su versión os dejo.

 

El trono de la misericordia

Todo comenzó cuando me sacaron de casa
y me llevaron al Corredor de la Muerte,
un crimen del cual soy totalmente inocente, ¿sabes?

Empecé a sentir calor y frío
por los objetos y sus alrededores:
una taza harapienta, una fregona retorcida,
el rostro de Jesús en mi sopa,
el reparto de esa siniestra cena,
las perversas ruedas del carro de comida,
un hueso ganchudo saliendo de mi ración.
Las cosas son buenas o malas.

Y el trono de la misericordia está aguardando.
Y creo que mi cabeza está ardiendo.
Y de alguna manera estoy anhelando
que termine toda esta medición de la verdad.
Ojo por ojo, diente por diente.
Y en cualquier caso yo dije la verdad.
Y no tengo miedo a morir.

Escucho historias desde la cámara,
Cristo nació en un pesebre
y como un harapiento desconocido
murió en la cruz.
El caso parece muy apropiado, a su manera:
Él era carpintero de oficio
o al menos eso es lo que me contaron.

Mi mano asesina lleva tatuado “DIABLO”
mediante su puño de hermano
¡Esos cinco asquerosos!
No hicieron nada por oponerse o resistir.

En el cielo, su trono está forjado de oro,
el arca de su Testamento está guardada,
un trono del cual me han dicho
que toda la historia comenzó.
Está hecho de madera y alambre
y mi cuerpo está en llamas
y Dios nunca está lejos.

Me subo al trono de la misericordia,
tengo la cabeza rapada, tengo la cabeza con cables,
y como una polilla que intenta
entrar en el ojo brillante
me marcho lentamente de esta vida,
sólo para esconderme en la muerte por un tiempo,
en todo caso, nunca mentí.

Y el trono de la misericordia está aguardando.
Y creo que mi cabeza está ardiendo.
Y de alguna manera estoy anhelando
que termine toda esta medición de la verdad.
Ojo por ojo, diente por diente.
Y en cualquier caso yo dije la verdad.
Y no tengo miedo a morir.

Y el trono de la misericordia está ardiendo.
Y creo que mi cabeza está resplandeciendo.
Y de alguna manera estoy esperando
que termine toda esta tergiversación de la verdad.
Ojo por ojo, diente por diente.
Y en cualquier caso no había pruebas.
Y no tengo miedo a morir.

Y el trono de la misericordia está resplandeciendo.
Y creo que mi cabeza está humeando.
Y de alguna manera estoy esperando
que terminen todas estas miradas de incredulidad.
Una vida por otra vida, una verdad por otra verdad.
Y no me queda nada que perder.
Y no tengo miedo a morir.

Y el trono de la misericordia está humeando.
Y creo que mi cabeza se está derritiendo.
Y de algún modo reconforta
que termine esta tergiversación de la verdad.
Ojo por ojo, diente por diente.
Y en cualquier caso dije la verdad.
Pero me temo que dije una mentira…

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Johnny Cash, Música, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s