“Man in Black”, la historia de Johnny Cash en sus propias palabras

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Hello, I’m Johnny Cash.

Con esta sencilla y emblemática frase empezaba todos sus conciertos.

Hace años que tenía en mente leer, en algún momento de mi vida, la autobiografía de Johnny Cash. Como tantos otros, descubrí al hombre de negro gracias al exitoso biopic En la cuerda floja (James Mangold, 2005), y desde entonces Cash se ha convertido en uno de los músicos que más me ha acompañado a lo largo de mi vida. Durante la época universitaria, cuando aprendí a tocar la guitarra, no me cansaba de incluir en mi repertorio sus canciones y sus versiones; prueba de ello es que en este mismo blog creé, ya en 2012, la categoría Johnny Cash, donde hay reseñas de varias de sus interpretaciones.

johnny cash

Tiendo a implicarme hasta el fondo en los asuntos que despiertan primero mi interés, después mi pasión, y más tarde, de alguna forma misteriosa, llegan a formar parte de mi ADN. Todo lo que yo sabía sobre Johnny Cash, basándome en el film, en algunas canciones y en ciertas cosas que había leído y escuchado aquí y allá, se podría resumir en:

  • Fue uno de los cantantes más relevantes del siglo XX.
  • Como a tantos otros, el ascenso a la fama le llevó a la caída al infierno de las drogas. Su carácter se endureció y, en efecto, estuvo durante muchos años “en la cuerda floja”.
  • Su segunda mujer, June Carter, fue decisiva para salir de ese infierno y cambiar completamente el rumbo de su vida.
  • Tenía una gran sensibilidad hacia los “descartados” de la sociedad, especialmente hacia los presidiarios.
  • Fue un hombre profunda y abiertamente cristiano.
  • Tanto en sus propias canciones como en algunas que decidía versionar, había una serie de aspectos humanos muy recurrentes: el arrepentimiento y el dolor de no poder volver atrás, la necesidad de amor verdadero y de redención, la rebeldía de un hombre que no se siente a gusto con el mundo en el que vive.

Hasta aquí llegaba, más o menos, todo lo que yo sabía sobre el hombre de negro.

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Breves apuntes sobre esta autobiografía

Por lo visto existen varias autobiografías de Cash. Tal y como se cuenta en el prólogo de Javier Lucini, la de Man in Black, editada en España por RECorridos, vendría a ser su autobiografía más espiritual. Lo cierto es que me sorprendió bastante: solamente la introducción del propio Cash parecía de por sí una catequesis. Por algún motivo, Cash quiso que este libro fuera algo así como un acercamiento a su vida desde el prisma de su conversión a la fe y su redención en el ámbito personal, y utilizarla también para mostrar al lector, con su propia vida, que un cambio de rumbo es posible. De hecho, la primerísima línea de la introducción dice: “Este libro debería titularse más bien Una odisea espiritual“.

Johnny Cash Mugshot Art Print

Como también se apunta en el prólogo, hay varios hechos destacables de esta autobiografía respecto a otras, tal vez el más llamativo sea que Johnny pasa de puntillas sobre el relato de su primer matrimonio y el personaje de su primera mujer. Supongo que tal vez era una etapa algo “dolorosa” de recordar y en gran parte ya conocida por muchos, y que decidió abordarla en sus otros escritos mientras que en éste, más centrado en su “metamorfosis” personal, quiso dejarlo en una elipsis para “ir al grano” cuanto antes.

Por lo demás, el libro está dividido en varios episodios relativamente cortos, más relacionados con un tema concreto que con el orden cronológico, y podemos encontrar en él un montón de letras de canciones que seguramente no conocíamos (desde pequeño escribió muchísimos himnos de gospel, por ejemplo). Como curiosidad, me gustó mucho descubrir que la canción Walk the line, que supuso un hito importante en su carrera, la escribió en menos de media hora. Y sobra decir que, desde luego, la película En la cuerda floja se toma miles de licencias creativas en todos los ámbitos de su vida.

Walk the Line - James Mangold

Un hombre en busca de su vocación

Toda la vida de Johnny Cash parecía predestinada a llevarle, de alguna forma, al lugar donde llegó, tanto en lo profesional como en lo espiritual.

Según él va relatando, desde pequeño sintió una gran afinidad por la música, tanto religiosa como country. Se pasaba noches, junto con su hermano Jack, pegado a la radio para escuchar los himnos que ahí sonaban, y recuerda varias veces en que su padre tenía que obligarles a irse a dormir. Cuando iban a la iglesia, Cash estaba también muy pendiente de la música que, como en tantas películas que hemos visto, está siempre muy presente en los ritos protestantes. Ya de más mayor, Cash recuerda que sentía que su vocación iba a tener que ver con entretener a la gente a través de la música.

En el ámbito espiritual, lo mismo: nació en una familia muy humilde, vida de campo y de duro trabajo físico, de hecho pasaron épocas francamente complicadas a nivel económico. Sus padres les inculcaron, tanto a él como a su hermano Jack, una sólida fe cristiana, una base sin la cual, posiblemente, la vida de Cash no hubiera sido la misma. De hecho, Johnny recuerda cómo su hermano tenía un corazón de oro, de ahí que su muerte prematura supusiera una sacudida tremenda.

Johnny Cash and Jack D Cash #JohnnyCash

La lucha de una vida

Como decía al principio, el hilo principal de su vida personal es la problemática con las drogas. En el punto de partida de dicha lucha, Cash recuerda una conversación con su psiquiatra. Me parece destacable cómo Cash intuye el imprescindible valor de la compañía a la hora de emprender un camino o, como en este caso, comenzar una lucha  -“rodearme de Su gente”- sin olvidar por ello que, en última instancia, la lucha la libra uno mismo.

– John, soy médico. Soy psiquiatra, y he visto a un montón de gente en tu mismo estado. Y, francamente, no creo que tengas muchas posibilidades. Nunca he conocido a nadie que haya llegado tan lejos como tú y que realmente lo haya superado. Solo depende de ti, y sería mucho más fácil si dejases que Dios te ayudara.

Sabía que tenía razón. Dios había estado esperando todo este tiempo para que yo emprendiera el regreso. Ahora que Él sabía que me lo estaba tomando realmente en serio, estaba empezando a rodearme de Su gente para que luchara a mi lado: Nat Winston, June Carter, sus padres, Braxton Dixon y otros. Pero, principalmente, era mi lucha.

– Lo haré, Nat -dije.

– Prepárate para la lucha por tu vida -dijo-. Volveré mañana por la noche, y veremos cómo lo llevas.

Me dejó solo, y me enfrenté a la verdad que conocía desde hacía mucho tiempo: no habría vuelta atrás, o conseguía librarme de ellas, o me moriría. Una pastilla llamaría a otra, y luego a otra, y a otra….

No podría engañar a nadie. Especialmente a mí mismo.

Johnny Cash

Cuando parecía que se estaba recuperando del todo, en plena gira en el Lejano Oriente, Cash sufrió una recaída. La “jauría del infierno“, como él llamaba a las tentaciones, la soberbia, la ilusión de autosuficiencia, etc, volvió a anotarse un tanto. Pero no por ello tiró la toalla; estaba haciendo un camino verdadero, y así es como él lo recuerda:

Al día siguiente, cuando nos levantamos, le enseñé a June las cápsulas que me quedaban.

– Las voy a tirar por el inodoro -dije, y eso hice, todas ellas.

La lección de la gira del Lejano Oriente quedó bien aprendida. La lección: Dios es amor y Dios es perdón. Él te perdonará setenta veces siete y setenta veces más. Él es largo sufrimiento, paciencia y compasión, y entiende incluso antes de que intentes explicarle tu debilidad y tus defectos. Cuando estás junto a Él tienes que renovar tu posición, diariamente; tienes que permanecer en guardia todos los días. La jauría del infierno no va a parar de pisarte los talones. El diablo y sus demonios no se van a rendir mientras haya un punto vulnerable en tu interior que se manifieste de vez en cuando.

Vencer es una batalla diaria, pero la lucha se vuelve más interesante a medida que pasa el tiempo. Aprendí a no reírme del diablo, pero debo decir que desde aquel día de enero de 1969, no he vuelto a tocar las anfetaminas. De ningún tipo, de ningún color. Ninguna, nunca más.

Remember When Johnny Cash Proposed to June Carter On Stage?countryliving

“Nunca pensé que necesitaría ayuda”

Supongo que una de las tentaciones inevitables que le pueden asaltar a uno que “llega tan lejos” en el campo profesional es la de la falsa sensación de autosuficiencia. La sencillez de saberse necesitado y de pedir ayuda es siempre susceptible de ser minada cuando parece que uno solo puede con todo.

En el caso del man in black, es más que evidente que resultó determinante la ayuda externa para superar el problema con las drogas. En un momento dado, Cash habla de una canción que le impactó mucho, y que me parece interesante incluir también aquí. Se trata de Help Me, de Larry Gatlin, en la que el cantante confiesa, humildemente, que nunca pensó que necesitaría ayuda.

Señor, ayúdame a caminar / Otra milla, solo una milla más, / Estoy cansado de caminar solo. / Señor, ayúdame a sonreír / Otra sonrisa, solo una sonrisa más, / Sé que no puedo hacerlo solo. / Nunca pensé que necesitaría ayuda, / Pensé que podía hacer las cosas solo. / Ahora sé que ya no puedo soportarlo más. / Con un corazón humilde, sobre una rodilla doblada, / Te ruego, por favor, ayúdame.

En el caso de Cash, ya hemos visto que la fe fue un factor fundamental, como justamente recordaba en su última entrevista. Hay un párrafo del libro al respecto que quería compartir. Es de un momento en que June y él discutían sobre si hacerse miembros de alguna iglesia. Ella había sido metodista, él baptista: no tenían claro por dónde tirar. Se pusieron a discutir ventajas y desventajas de ser artistas y pertenecer a alguna denominación particular. Cash hace una reflexión acerca del hecho de ponerse “selectivo” con algo que requiere, por contra, humildad y sencillez:

– Si vamos a empezar a ponernos quisquillosos sobre lo que tiene de bueno o de malo esta iglesia o la de más allá, no tardaremos en perder de vista que, en primer lugar, necesitamos una iglesia en casa. Yo necesito un fundamento espiritual aquí, en la tierra que vamos a frecuentar. Necesito un ancla espiritual al que agarrarme, para tener algo a mano cuando empiece la deriva. Soy humano, y necesito toda la ayuda que pueda conseguir. (…) Ya me he “comprometido” en otras ocasiones, solo dependí de mí mismo y de la pequeña sabiduría que pude tener para mantenerme firme, y no funcionó. No estoy jugando. Esta vez voy completamente en serio.

Al final se unieron al Templo Evangélico. “Allí hay suficientes desamparados y tipos viviendo una segunda vida como para que me sienta cómodo”, dijo Johnny.

Releyendo estos párrafos, pienso que la cover de la canción I see a darkness, de Bonnie “Prince” Billy, va en esa línea: una oscuridad que uno lleva dentro y que clama poder ser rescatada por alguien, por un amigo en el caso de esta letra.

Johnny Cash was raised in the Baptist church.  Once when pressed by a writer to share his specific beliefs, Cash responded with: "I'm a Christian. Don't put me in another box." According to Christianity Today, Cash also said, "telling others is part of our faith all right, but the way we live it speaks louder than we can say it. The gospel of Christ must always be an open door with a welcome sign for all."

“Todo se resume a la caridad”

Es como si, poco a poco, Cash hubiera ido descubriendo en su propia vida una de las “paradójicas verdades cristianas“: la de perder para ganar, o dar para recibir. Por ejemplo, en el siguiente fragmento, que además me parece bonito por el tipo de actitud profesional que propone:

La actitud de aprecio de Merle Haggard por sus músicos es muy importante. Cuando los hombres que están a tu lado reciben el reconocimiento que se merecen, lo único que puede ocurrir es que terminen haciéndote mucho mejor.

– Podemos aprender mucho de los veteranos- decía Merle.

“Todo se resume a la caridad”, pensaba yo en mi interior. “Es la misma vieja lección: si das, recibirás”.

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Hurt

De entre toda su música espiritual, hay una versión que descubrí hace algunos años y que me ha acompañado en algunos momentos de tristeza. Y es que Cash tenía, como cualquier otro ser humano, un deseo profundo y sincero de que el amor sea algo verdadero, bello y para siempre. En Spiritual, el hombre se estremece al pensar que se está acercando su hora y no ha sabido vivir el amor en toda su plenitud, y le implora al Señor: “No quiero morir solo“. Si todavía no la conocéis, merece muchísimo la pena.

Siguiendo con esta temática encontramos su cover más imbatible, famosa y oportuna: Hurt. La letra parece pensada expresamente para su etapa más dramática, y tiene mucho que ver con Spiritual: el hombre sufriente en busca de redención y dolido al recordar todas sus miserias, sintiéndose ahora incapaz de mantener a las buenas personas con quienes se ha encontrado. De hecho, se ha hablado mucho de que el videoclip bien podría ser uno de los mejores videoclips jamás realizados, porque realmente bucea en el pasado y en las heridas del propio Cash, se atreve incluso con un montaje que conecta sus pecados con la Pasión de Cristo y en fin, el resultado es una auténtica delicia tanto a nivel musical como visual. El videoclip también gana en respetabilidad si pensamos que June Carter murió tres meses después de la grabación; Cash, siete meses después.

Afortunadamente para los aficionados a la guitarra, la canción es muy sencilla de tocar (Am-C-D y en el estribillo se suman G y F).

Para rizar el rizo, podríamos decir que el reverso de esta canción sería la cover de Why me Lord, donde el cantante transforma el mismo lamento trágico en una diálogo dramático: Now that I know that I’ve need you so, help me Jesus, my soul’s in your hand.

Y es que hay muchísimas covers de Johnny Cash que han triunfado incluso más que las versiones originales de sus respectivos autores. A mí me gustan mucho sus versiones de  Heart of Gold, de Neil Young, One, de U2, If you could read my mind, de Gordon Lightfoot, Father and Son, de Cat Stevens, Further on up the road, de Bruce, o la tradicional Ghost riders in the sky.

Recientemente he descubierto también su vertiente más cómica, Chicken in black; el tipo también tenía bastante sentido del humor al interpretarse a sí mismo con el cerebro cambiado por el de un pollo.

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No earthly good

Johnny Cash parecía consciente de la responsabilidad que acarreaba el haber recibido determinados dones y capacidades. Y os dejo aquí una reflexión de por sí muy llamativa, y creo que para nosotros, los cristianos, es algo importante sobre lo que pensar:

Sé que debo procurar que la luz brille con fuerza y vivir a diario con tolerancia y caridad hacia aquellos cuyas vidas roce, ya sean santos o pecadores.

Tolerancia: sí. Concesiones: no. Había aprendido muy bien que no hay una valla en la que poder sentarse entre el Cielo y el infierno. Existe un ancho y profundo abismo, una sima, y en esa sima no hay sitio para ningún hombre. Y debo compadecerme de aquellos que afirman que no creen en Dios. Hasta el diablo cree en Dios.

Grande es la obligación que tienen los cristianos con aquellos que están buscando: incluso con los no creyentes que no buscan nada, y el mundo del espectáculo es la primera línea de las batallas espirituales. Pero la fórmula del éxito para conseguirlo es sencilla. Como dijo Sonny James en 1955: “Lo consigo siendo lo que soy”.

Me siento tan cómodo hablando con un compañero artista que está medio borracho como discutiendo de teología con Pat Boone. Puedo llevar a mi familia a cenar al McDonalds o a un club nocturno y disfrutar igual de la comida.

En cuanto un cristiano se pone por encima del mundo, o en su fervor manifiesta su “superioridad moral” y se siente demasiado bueno como para asociarse con gente de carácter cuestionable, entonces lo único que consigue es alienar a la misma gente que necesita lo que solo él puede compartir, razón por la cual escribí lo siguiente:

Venid a escucharme, hermanos míos, venid a escuchar todos y cada uno, no alardeéis de estar en pie o seguramente caeréis, estáis brillando, pues brillad como deberíais, pero sois de mente tan celestial, que no sois buenos en lo terrenal. Si tenéis el cielo, extendedlo, hay manos hambrientas clamando desde el suelo, moveos y compartid el terreno elevado donde os encontráis.

En la línea de cómo se debe compartir y comunicar lo que se tiene (en este caso, para Johnny, su fe cristiana), hay un par de fragmentos dignos de ser tenidos en cuenta. El primero es la cita que Cash pone nada menos que en el comienzo del libro, como “dedicatoria”:

“Que todo aquel que haga públicos sus pensamientos ponga especial cuidado en que nada de lo que salga, aún incidentalmente, de su pluma pueda ofender a aquellos que manifiesten su creencia en el Salvador, ya sea haciendo tambalear su fe como corrompiendo sus corazones”

El segundo fragmento es simplemente algo que me hizo bastante gracia, pues refleja muy bien el carácter impulsivo del cantante y el celo con el que protegía, en todos los niveles de su vida, la fe que había recibido.

(…) Hubo algunos libros que tiré al cubo de basura al primer indicio de seria falta de fe en el autor. Un libro que denominaba un incidente particular de la vida de Cristo como “una leyenda tradicional” lo arrojé por la ventana hacia el tejado de otro edificio.

j-r-cash:  ““The man in black, Johnny Cash  ” ”

Gospel Road El hombre de blanco

Ya para terminar, quería dejar la reseña de otras dos obras de Cash cuya existencia desconocía por completo hasta antes de leer su autobiografía. Curiosamente, ninguna de las dos es una canción, sino que son una película y una novela.

Johnny Cash y June Carter viajaron a Tierra Santa (Jerusalén) en diversas ocasiones. Una de ellas fue para rodar nada menos que una película que realmente fusionaba dos de las grandes facetas de Cash: la música y el deseo de dar a conocer a Jesús. ¿El resultado? La película Gospel Road: A Story of Jesus (1973). Podéis verla entera en este enlace.

Resultado de imagen de june carter mary magdaleneLo cierto es que me pareció una obra entrañable por dos motivos. Primero, porque ver a Johnny Cash, con su impecable camisa negra, relatando pasajes del Evangelio, conociendo toda su historia, es francamente conmovedor. Segundo, porque ver a June Carter haciendo de María Magdalena, y a otros amigos del entorno de Cash interpretando a otros personajes, todo acompañado por esos ritmos de gospel-country de fondo, le arranca a uno una sonrisa y le hace enternecerse por el cariño y la entrega con el que -se nota- llevaron a cabo esta película.

En su autobiografía, Cash cuenta que la película se exhibió en numerosos centros penitenciarios. Así pues, la inquietud del cantante por llevar el Evangelio a las periferias, a los descartados de la sociedad, dio frutos asombrosos.

La segunda obra que he descubierto (¡y leído!) es la novela Man in WhiteCon un estilo que podríamos definir como de novela histórica, Cash relata la historia de la conversión de San Pablo de “perseguidor de los cristianos” a “apóstol de los gentiles”. En el prólogo cuenta que le llevó años escribir esta novela y que fue asesorado por bastante gente experta en la materia. Además, como escritor Cash era también muy bueno.

Saulo de Tarso es un judío de una convicción tan profunda y rígida que emprende una encarnizada persecución contra “la secta de los nazarenos“, convirtiéndose en un personaje temible para las primeras comunidades cristianas. En su camino a Damasco, tal y como se relata en Hechos de los Apóstoles, el propio Jesús se le aparece rodeado de una luz extraordinaria (de ahí que Cash se permita el guiño de “Man in White”), preguntándole por qué le persigue y cambiando para siempre el destino de su vida en este mundo.

Una de las frases que Jesús dice a Saulo es: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hch, 9), una expresión que hace alusión a la contraproducente resistencia de algunos animales hacia los “aguijones” que se usan para hacerles andar, y la metáfora sería algo así como “tratar de resistirse a una fuerza invencible“. De hecho me encantó toparme con esta frase aquí, ya que caí en la cuenta de que Cash utiliza el “It’s hard for thee to kick against the pricks” en su famosa y original canción sobre el Apocalipsis, The Man Comes Around (¡también muy recomendable!).

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Con esta foto que tomé en la Catedral de la Almudena termino la reseña. Espero que os haya abierto el apetito de conocer un poquito más en profundidad al man in black. Para mí, desde luego, el Johnny Cash Museum se ha colocado en el mapa de lugares que visitar en algún momento de mi vida.

¡Saludos!


Updating: al poco de publicar este artículo, descubro que harán un nuevo documental sobre Cash! Un “Youtube Original”:

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